Trajeados con corbata o bien de sport, llaman a la puerta y afirman que han pasado por la casa la pasada semana, pero que no dieron con el dueño. Tienen en su mano facturas de Endesa e Iberdrola.
Así se presentan estos falsos comerciales, con credencial también falsa de Iberdrola, en las afueras del Área Metropolitana de Barcelona durante estos últimos días.
No discriminan por edad en su objetivo, les da lo mismo personas mayores que jóvenes, solo buscan el número del contador eléctrico para después modificar la factura de la luz, independientemente de si es mejor o peor para el cliente.
Como si fuera un monólogo, utilizan la vieja excusa de que pasaron la semana pasada, pero que el inquilino no estaba en casa. Acto seguido y casi con un pie en la puerta, piden al inquilino que les muestre la factura eléctrica, para después asegurar que la «tarifa de peaje 2.0A ha dejado de existir». Una mentira más en la retahíla que siguen después.
Asimismo, afirman que hacen descuentos de entre el 12% y el 13% en la factura de la luz durante los próximos seis meses. Preguntados si esos descuentos persistirán después, afirman que los precios posteriores «se negocian» con la compañía eléctrica. En caso de que la víctima pique en su truco, les cambiarán por una tarifa más cara pasado ese tiempo, por lo que pagarán más.
Estos falsos comerciales de Iberdrola utilizan las mismas técnicas que los de Endesa, carnet muy similar al verdadero, con el logotipo de la empresa, pero solo aparece un nombre y ningún apellido, por lo que será imposible después reclamar a la empresa los gastos.
Estos comerciales, como los de Endesa, están formados por subcontratas de las compañías eléctricas para conseguir los datos personales y facturas de los clientes de cualquier manera, llegando incluso a modificar la factura con firmas falsas.
La excusa que muestran estos falsos trabajadores de Iberdrola es un descuento en la factura, dejando atrás la «eliminación de las penalizaciones«, pero mantienen la premisa del «precio fijo garantizado», más caro que el precio regulado de la electricidad, y que solo ha salido rentable con los precios en máximos históricos.
Curiosamente, Iberdrola tiene muy poca presencia en Barcelona, donde el mercado está copado mayoritariamente por Endesa y en menor medida por Gas Natural Fenosa. Asimismo, piden una factura de la electricidad pese a que no son de la compañía contratada por el inquilino, el fin es obtener los datos de los clientes: banco, tarifa, el número de contador y demás datos personales.

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