El sector textil muestra su máxima preocupación por las preocupantes cifras de ventas dejadas entre enero y abril de este año. Se trata de la mayor caída en los cuatro primeros meses del año desde 2012.
Los factores de esta caída responden a dos claves fundamentales. En primer lugar a la climatología, con un invierno suave y que provocó un retraso en las compras por parte de los clientes, y coincidió con la época de rebajas, reduciendo así la facturación vía volumen de ventas; y en segundo lugar las sucesivas rebajas que realizan desde el sector, ya que apenas se distinguen de los días normales, según ha indicado Ángel Asensio, presidente de la Federación Española de Empresas de la Confección, Fedecon, a los micrófonos de Radio Intereconomía.
La caída de ventas se ha registrado en todos los meses del año, un escenario solo comparable con 2012. Si bien, las ventas en abril, tras la Semana Santa en marzo, han bajado un 1,7%, una fuerte reducción respecto al desplome del 13% en marzo.
De esta forma, la caída acumulada entre enero y marzo es del 4,8% anual, según el barómetro de la patronal Acotex. De esta forma, se ha conseguido frenar el descenso de marzo, por ahora el peor mes del año, coincidiendo con la Semana Santa.
«Si bien es cierto que en el mes de abril se han reducido estas, impulsadas por la mejoría en la climatología y que el año pasado la Semana Santa fue en el mes de abril, festividades que históricamente afectan a las ventas», han asegurado desde Acotex.
Las bajas temperaturas siguieron sin animar a la compra de prendas más ligeras
El presidente de Acotex, Eduardo Zamácola, ha explicado que aunque en abril debería haberse compensado la caída de las ventas de marzo provocadas por la Semana Santa (el año pasado se celebró íntegramente en abril) no se logró, fundamentalmente, porque las bajas temperaturas siguieron sin animar a la compra de prendas más ligeras.
También influyó el hecho de que el comercio optó por no vender a base de descuentos constantes lo que implica que, aunque se vendió menos, el margen fue mayor, algo que en su opinión es «muy positivo». «La venta fue más sana», ha subrayado Zamácola, quien ha insistido en la importancia de dejar de vender a base de «agresivos» descuentos a los que había acostumbrado el consumidor.
De cara a los próximos meses, Zamácola se ha mostrado muy optimista y ha confiado en que las ventas repunten porque el comercio ha hecho un gran esfuerzo por tener productos «muy atractivos» y se llegará al final de la temporada con mucho «stock».
