La Autoridad Bancaria Europea anuncia unas nuevas pruebas de estrés para la banca en 2018. Tras cada nuevo test, y pese a aprobarlos, los bancos demuestran no tener la capacidad que las pruebas anunciaban.
Suenan de nuevo las trompetas que anuncian pruebas de esfuerzo para el sector bancario. La Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) hará unas nuevos test en 2018, tras un próximo año que promete varias fusiones y adquisiciones dentro del sector, y dará a conocer unos datos que levantan demasiadas sospechas.
La última ocasión que el organismo paneuropeo evaluó a los bancos, todos pasaron sin problemas salvo el irlandés Allied Irish Banks y Banca Monte dei Paschi di Siena (que tendrá que solicitar un rescate al estado italiano). Nada se dijo de las dificultades que podría atravesar Deutsche Bank, que tras negociar con Estados Unidos pagará una multa de 7.000 millones de euros, ni de las dificultades que podrían tener Unicredit o Banco Popular (el primero buscará capital en el nuevo año, el segundo amplió en 2.500 millones de euros capital este 2016).
Quiebras y rescates tras los exámenes de la EBA
Test de 2010 y 2011
Las dificultades de Deutsche Bank, Unicredit o Banco Popular no aparecían (ni mucho menos de forma específica) en los test de estrés. Pero no son los primeros casos.
Las pruebas realizadas en 2010 y 2011 daban por fiables y dignas las cuentas del Allied Irish Banks o de BFA-Bankia, y unos meses más tarde España pedía un rescate financiero para capitalizar BFA-Bankia, inyectando 24.625 millones de euros en la entidad a través del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Banaria) y se hacía cargo de la entidad, que pasaba a manos del Estado, con un dinero que el propio ministro de economía, Luis de Guindos, ha llegado a asegurar en varias ocasiones que “será difícil que el contribuyente recupere”. Irlanda, por suparte, nacionalizaba el AIB inyectando 3.700 millones de euros. Los test de 2010 y 2011 habían sido un completo fracaso.
Test 2012
En 2012 la EBA amplió los requisitos para los test de estrés. Quería recuperar credibilidad. Amplió el escenario adverso en un supuesto de hasta tres años, elevó los ratios necesarios de Tier 1 (indicador de máxima capital o core capital, aportado por los socios de la entidad a lo que se suman las reservas y beneficios , y las acciones o participaciones preferentes), y también puso especial atención a los activos tóxicos procedentes del sector inmobiliario.
El Allied Irish Banks seguía teniendo problemas, como algún pequeño banco en el este de Europa, pero no parecía grave. Si dio un toque de atención a la banca española; advertía de 59.000 millones en activos tóxicos. Se quedó corto, muy corto, pero el aviso sirvió para que el gobierno creara la Sareb y sacase del balance de las entidades buena parte de esos activos inmobiliarios. No se advertía de forma especialmente grave a Portugal, cuyo principal banco, el Espirito Santo, comenzó a dar señales de agotamiento, y fue rescatado año y medio después; el gobierno portugués dividió en dos la entidad e inyecto en la parte saneada 4.900 millones de euros.
Test 2014
La EBA se apresuró entonces a hacer una nueva prueba. Cuatro test de estrés, cuatro fiascos europeos, a lo que hay que sumar el número de cajas y pequeñas entidades que en teoría aprobaban y que sin embargo hubo que rescatar o absorver (en el caso de España, en 2010 la CAM aprobó los test, y fue comprada un año después por el Banco Sabadell por el simbólico precio de 1 euro, algo similar a lo que ocurrió con Banco Pastor y el Banco Popular en 2011).
La EBA volvió a incrementar los niveles de cobertura necesarios para aprobar, y los ratios de Tier, y preveyó escenarios de recesión más complicados en cada país de origen. Realizó los test de estrés después del rescate a Banco Espirito Santo, donde la parte saneada, Novo Banco, entró con las inyecciones de capital recién adquiridas. Esta vez no hubo caída de ningún banco, aunque en el entreacto con el siguiente, Santander buscó capital por 7.500 millones de euros. Algo que tampoco pareció necesario mirando los test de 2014.
Test 2016
En junio de este mismo año, la EBA publicó los nuevos test de estrés. Suspendían dos, Allied Irish Banks, y Banca Monte dei Paschi di Siena (el primero con un ratio de capital del 4,3% y el segundo con uno de -2,4%). Partiendo de la base de que el AIB lleva años buscando comprador y que el respaldo del estado irlandés hará posible cualquier nueva necesidad de capital, pareciera que en esta ocasión acertaba la Autoridad Bancaria Europea. Pero la realidad será más cruda. La EBA ya ha asegurado que en 2018 volverá a realizar los test de estrés, pero en el entreacto veremos un 2017 plagado de incertidumbres.
Deutsche Bank debe hacer frente a la multimillonaria multa estadounidense y Unicredit acudirá al mercado en busca de 13.000 millones de euros. Además, el sector bancario europeo encara un año que podría estar repleto de fusiones. Un año de concentración para la banca, guiado por el Banco Central Europeo, que ha pedido que ese proceso se inicie cuanto antes.




