Mini llega al Salón del automóvil de París con la nueva generación del John Cooper Works Clubman, al que la propia marca define como el último de sus «atletas extremos».
El nuevo compacto Premium combina la deportividad, la clase y el diseño con el espacio y la versatilidad en una carrocería que cuenta con seis puertas: las cuatro para los pasajeros y las dos hojas que dividen el portón trasero.
La versión Clubman es la tercera de la familia John Cooper Works, tras la de tres puertas y la convertible. Llega equipado con el propulsor más potente hecho jamás por Mini, propiedad de BMW, y con la tracción integral ALL4.
El motor es el gasolina turbo 2.0 de 4 cilindros, 231 CV y un par máximo de 350 Nm, con el que acelera de 0 a 100 en 6,3 segundos (tanto con la caja manual de serie de seis relaciones como con la opcional automática Steptronic de 8 relaciones).

Una suspensión es más dura, junto a unos frenos Bembro y unas llantas de 18 pulgadas se encargan del confort y la estabilidad en marcha.
En el pabellón de Mini también estarán las versiones Seven de los modelos de 3 y 5 puertas, que se pueden elegir con dos motores de gasolina y otros tanto diésel.
Se caracterizan exteriormente porque el techo va en un color -que se repite en los retrovisores- diferente al de la carrocería y por unas llantas de 17 pulgadas diferenciadas; mientras que interiormente lo que más llama la atención son los asientos deportivos.