Las tarifas de Movistar Fusión han continuado subiendo sin que la compañía respete ni los contratos de permanencia de dos años que impone a los usuarios cuando las dan de alta ni la promesa de mantenerlas «para siempre» con la que las lanzó al mercado y publicitó durante años.
Los consumidores han elegido a Movistar como ‘La Peor Empresa del Año’. En la octava edición de estos premios, convocados por FACUA-Consumidores en Acción, la multinacional española de telecomunicaciones ha recibido el 37% de los votos. Junto a ella estaban nominadas Volkswagen, que ha sido la segunda más votada, con el 30% y BBVA que cierra el top 3.
Es el quinto año que recibe este galardón Movistar, elegida en las tres primeras ediciones y en la del año pasado. Se trata de un evento que desde 2010 FACUA lanza cada año para censurar los graves abusos que se producen en el mercado y promover prácticas más responsables en las relaciones entre las empresas, los usuarios y las organizaciones que representan sus intereses.
Las votaciones, en las que han participado cerca de 6.000 consumidores, han tenido lugar entre el 15 y el 27 de marzo.
¿Por qué ha ganado otra vez Movistar?
El principal motivo por el que la multinacional española de las telecomunicaciones ha vuelto a ser premiada como La Peor Empresa del Año es el mismo que el de la edición anterior. Las tarifas de Movistar Fusión han continuado subiendo sin que la compañía respete ni los contratos de permanencia de dos años que impone a los usuarios cuando las dan de alta ni la promesa de mantenerlas «para siempre» con la que las lanzó al mercado y publicitó durante años. Son ya cuatro las subidas aplicadas por la multinacional española.
El grupo Volkswagen ha sido la segunda empresa más votada. Sus filiales Volkswagen-Audi y Seat son las empresas más denunciadas por los consumidores en FACUA durante el último año. La multinacional se niega a indemnizar a los cerca de 700.000 afectados en España por la manipulación fraudulenta de sus motores diésel para falsear las emisiones de óxidos de nitrógeno. A diferencia de lo que ha ocurrido en EEUU, la pasividad de las autoridades españolas ha provocado que el caso se resuelva en los tribunales.
BBVA, por su parte, fue el banco que comercializó más hipotecas con cláusula suelo y no sólo se ha negado durante años a devolver todo el dinero defraudado, sino que, además, tras la sentencia del TJUE se está beneficiando del infame real decreto-ley pactado por los dos partidos que han gobernado España en democracia para retrasar las devoluciones a los afectados.
