Nestlé, la mayor compañía de alimentos del mundo, ha bajado sus previsiones de beneficio tras registrar la menor subida de ingresos en una década.
Nestlé ha asegurado que la desaceleración del crecimiento en los mercados emergentes y la bajísima inflación en la mayor parte de Europa y Norteamérica.
Los ingresos de Nestlé crecerán un 3,5%, el menor ritmo en la última década, mientras que esperaba hace unos meses un incremento del 4,2%, un ritmo muy similar al del pasado 2015. Las ventas han subido un 3,3% de enero a septiembre, inferior al esperado por el consenso del mercado, estimado en el 3,6%.
Nestlé, junto a otros grandes fabricantes de alimentos como Unilever y Danone, han tratado de paliar la baja inflación en Europa, que ha reducido los márgenes y las posibilidades de incrementar los precios, más cuando ha tenido que incrementarlos en los países emergentes por la subida del precio de las materias primas. La medida tuvo consecuencias negativas en Brasil, que ha ahuyentado a los consumidores, según explica la agencia Bloomberg.
El presidente ejecutivo de Nestlé, Ulf Mark Schneider, ha señalado que el «precio es uno de los mayores problemas que se presentan en Europa y Brasil». En Reino Unido no cree que el escenario pueda mejorar con el Brexit.
Las ventas registraron un descenso en los países emergentes del 5,3% en los nueve primeros meses del año, frente al 8,9% registrado en ese mismo período del 2015.
Los mercados emergentes, el gran problema del sector alimentación
El problema en las empresas grandes de consumo se centra en la caída en los mercados emergentes. Unilever, que vende el 50% de sus productos en estos mercados, ha registrado la peor cifra de pedidos trimestrales desde hace dos años.
Danone, por su parte, admitió un lento crecimiento en el tercer trimestre hasta alcanzar el ritmo más bajo en una década. También al profit warning se sumó Reckitt Benckiser por la caída de la demanda de Rusia.
