El petróleo ha bajado un 50% en dos años; la gasolina, sólo el 11%

Empresas 02/01/2017

El efecto cohete y el efecto pluma se vuelve a repetir entre las petroleras españolas.
El crudo ha recuperado precios en 2016, pero aún está lejos de los 110 dólares que alcanzó en diciembre de 2014, mientras que los precios de los carburantes están mucho más cerca de lo registrado ese año.
Diciembre de 2014. El precio del barril de petróleo brent, que sirve de referencia en Europa, cerraba el año en los 110,92 dólares. El precio del litro de gasolina de 98 octanos lo hacía en 1,544 euros por litro; el de la súper 95, en 1,427; el gasóil prémium en 1,444 y el  del diésel normal, en 1,382.
Diciembre de 2016: El precio de petróleo brent cerró el año en 56,82 dólares. El precio del litro de la gasolina de 98 octanos lo hizo en 1,395 euros; la súper de 95, a 1,270 el litro; el gasóil prémium a 1,236 euros, y el diésel normal, en 1,165 euros el litro.

El barril de petróleo ha bajado el 49% entre diciembre de 2014 y 2016. Los combustibles sólo lo han hecho como mucho en un 15,70%

La diferencia entre el precio del barril de petróleo el 30 de diciembre de 2014 -110,92 euros- y el 30 de diciembre de 2016 -56,82- es del 49%, es decir, prácticamente la mitad .
Esa caída del petróleo en este periodo comprado no se plasman en los combustibles ni siquiera esa acerca. La caída del litro de gasolina de 98 en este periodo ha sido sólo del 9,65%; la caída del precio del litro de súper 95, siempre en este periodo, es del 11%. El gasóil premiun ha bajdo el 14,40% y el normal el 15,70%.
Mientras los pensionistas y trabajadores públicos y privados ven como su sueldos pierden poder adquisitivo, porque subirán este año por debajo del 1,5% de la inflación de 2016, la petroleras siguen haciendo su agosto y aplicando el sistema de cohete y pluma. Es decir, los precios de los combustibles se disparan a poco que suba el precio del petróoleo y apenas bajan o lo hacen muy poco cuando descienden los precios del crudo.

La CNMC, de brazos cruzados

Mientras tanto, la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), presidida por José María Marín Quemada, por cierto, expresidente de Cepsa, no actúa y no interviene en un mercado que, aunque esta liberalizado, es muy poco eficaz en competencia. Los precios de la grandes petroleras, como Repsol, Cepsa o BP, se replican en unas y otras gasolineras independiente de su bandera y sólo en las low cost se nota algo de diferencia de precios a favor de los consumidores.

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