Iberdrola ha dado a conocer su plan estratégico entre 2018 y 2022, en el que incluye una inversión neta de 32.000 millones en ese período y espera pagar 0,4 euros por acción, un 25% más respecto al dividendo a cuenta de 2017.
Según ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores tras presentar sus resultados correspondientes a 2017, el Ebitda en 2022 se situará entre 11.500 y 12.000 millones en 2022 y un beneficio de entre 3.500 y 3.700 millones.
Para 2022 espera un Ebitda de entre 11.500 y 12.000 millones en 2022. Más del 80% generado por actividades reguladas o con contratos a largo plazo. Asimismo, espera un beneficio neto de entre 3.500 y 3.700 millones en 2022 bajo las estimaciones actuales de tipos de cambio.
En cuanto al Flujo de Caja Operativo (FFO) espera que alcance los 42.000 millones de euros, superando al valor de las inversiones en todos los negocios. Al final del Plan 2018-2022, el capital “en curso” supondrá 9.000 millones de euros, según ha destacado la compañía, 2.000 millones más respecto a los 7.000 millones del inicio del plan.
Además, espera incrementar la ratio de FFO/Deuda Neta al 24% en 2022, frente al 21% con el que cerró el pasado 2017, elevando el ROE entre el 8,5% y el 9% dentro de cuatro años, frente al 7,8% del pasado ejercicio.
Asimismo, espera elevar el dividendo hasta cerca de los 0,4 euros, un 25% más respecto al pago a cargo del ejercicio 2017. Iberdrola destinará entre el 65% y el 70% del beneficio al pago de dividendo. Los accionistas tendrán la posibilidad de cobrarlo en acciones o en efectivo.
Las inversiones se elevan hasta los 32.000 millones
El plan eleva las inversiones en 4.000 millones respecto a la anterior estrategia de la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán entre 2016 y 2020. Iberdrola, sin contar Neoenergía, aumentará la inversión hasta los 27.000 millones, frente a los 25.000 millones del anterior plan, mientras que la inversión de Neoenergía será de 2.000 millones más, hasta un total de 5.000 millones.
Más del 90% de estos 32.000 millones irán destinados a actividades reguladas o contratos a largo plazo. De esta forma, destina 2.800 millones a generación comercial (9% del total); 11.500 millones a renovables (37%); 15.500 a redes (50%); y 1.400 a generación contratada (4%). Por divisas, destinará el 19% en libras esterlinas, el 25% en euros; el 18% en Real Brasileño y el 38% en dólares.
Según ha explicado la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán, el 75% de las inversiones de este nuevo plan están aseguradas o tienen una alta probabilidad. En concreto, están aseguradas el 69%, el 6% son altamente probables y el 21% probables. El 4% restante se destinará a corporación y otros.
De los 15.500 millones que se destinarán a redes, el 86% de la inversión está asegurada, el 8% son altamente probables y el 6% tienen posibilidades de salir adelante. En renovables (12.000 millones), el 57% está asegurada, el 1% es altamente probable y el 42% son probables. En generación contratada y comercial, el 57% está asegurada, el 17% son altamente probables y el 25% probables.
Espera incrementar la capacidad renovable y almacenamiento de energía hasta los 36,2 GW, un 24% más, al incluirse los 670 MW de Belo Monte que consolida a través del método de participación. En cuanto al almacenamiento de energía, espera incrementarlo en un 25%, hasta los 100 Gwh en 2022. En Redes espera alcanzar los 40.000, un 38% más en 2022 respecto a 2017, un dinero que se destinará principalmente en Brasil y EE.UU.


