El Banco Popular ha destinado todo el beneficio del segundo trimestre del año a provisiones, al tiempo que ha vendido inmuebles por valor de 1.075 millones de euros, un 50% más.
El banco presidido por Ángel Ron ha registrado una caída del beneficio del 50% en los seis primeros meses respecto al mismo período del pasado año, hasta los 94 millones de euros.
El grupo destina a provisiones todas las ganancias del segundo trimestre, según ha explicado la entidad financiera a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en la que también da cuenta de la sustitución de su consejero delegado, Francisco Gómez, por Pedro Larena.
La venta de inmuebles continúa a buen ritmo, hasta un total acumulado de 1.075 millones de euros, después de elevarse el 50%, en tanto que el crédito rentable crece un 1,6%, apoyado en el negocio de pymes y autónomos.
Sin contar las provisiones extraordinarias, el beneficio neto ordinario se sitúa en 168 millones de euros, un 10,6 % menos que hasta junio del año anterior, lo que se debe al «intenso» recorte de los márgenes por los bajos tipos de interés, la supresión de las cláusulas suelo y la dotación de 52 millones al Fondo Único de Resolución del BCE.
Como ya anunciaron en la reciente ampliación de capital y con el fin de acelerar la desinversión de activos no productivos y potenciar el negocio principal, el banco ha dedicado 106 millones de euros a provisiones extraordinarias, algo más de los 74 millones que ganó en ese periodo.
La entidad cerró junio con una cartera de créditos a la clientela de 100.998 millones de euros, el 0,3 % menos que un año antes, con un ratio de morosidad del 12,32%, frente al 13,24% registrado a cierre de junio de 2015.
Por su parte, los depósitos de los clientes sumaron 88.291 millones en este periodo, tras reducirse casi el 2% en comparación interanual.
Cae el margen de intereses en un 4,1%
En cuanto a los principales márgenes de la cuenta, el de intereses -que recoge los ingresos- se redujo un 4,1 % interanual y quedó en 1.080 millones de euros, lastrado por los 47,1 millones que dejó de ingresar por la eliminación de las cláusulas suelo y la menor aportación de la cartera de renta fija.
Por el contrario, la contribución del negocio típico bancario aumentó en 16,8 millones y continuó siendo el principal soporte del margen de intereses.
Tras sumar los 277 millones ingresados en concepto de comisiones, que bajan un 5,6 % interanual, el margen bruto semestral se situó en 1.590 millones, un 12,1 % menos, impactado también por la aportación al Fondo Único de Resolución europeo.
Después de reducir el 1,5 % los gastos de administración y el 2,2 % los generales, la entidad registró un margen típico de explotación de 755 millones, casi un 22 % inferior al del mismo semestre de 2015.
Según explica el banco, con la llegada de Pedro Larena como nuevo consejero delegado, comienza «una nueva etapa de renovación y reestructuración de su negocio, para lo que ha separado la gestión de la actividad principal de la gestión del negocio inmobiliario y asociado».
Así, la entidad podrá dedicarse a gestionar su negocio, basado en «servicios de alto valor para empresas y particulares», que le permitirá obtener márgenes de negocio más altos.
En cuanto a la solvencia, la ratio CET1 -que mide el capital de máxima calidad- «fully-loaded», que adelanta futuros impactos de la normativa de Basilea III, se situó en el 13,55 % tras generar 298 puntos básicos en comparación interanual.


