Red Eléctrica Española, REE, perderá el 25% de los ingresos procedentes de la retribución del transporte y distribución de electricidad en el peor escenario. En concreto, la rentabilidad baja del 6,5% al 4,75%, según los cálculos de la propia compañía.
«Vienen tiempos dífiles en el entorno regulatorio», ha afirmado el consejero delegado de Red Eléctrica (REE), Juan Lasala, cuyo salario se ha disparado un 82% en 2017, mientras que el beneficio de REE se ha incrementado en sólo un 5,2%. Para el CEO de la eléctrica, es «imprescindible» que haya una retribución adecuada de las redes de electricidad para afrontar con éxito la transición energética.
De hecho, sobre la revisión de la rentabilidad razonable que perciben las redes en 2019, ligada a una fórmula que es el interés del bono del Tesoro español a diez años más 200 puntos básicos, Lasala ha manifestado que debe prevalecer la «sustancia» de la Ley del Sector Eléctrico de 2013 y el real decreto que lo desarrolló, que es que REE y los distribuidores tengan un retorno adecuado a las inversiones por encima de la simple aplicación de una fórmula.
Y es que, el interés pagado por el Tesoro en el bono a diez años se ha desplomado con fuerza desde que se aprobó esta retribución. En concreto, la última subasta se ha saldado con un interés del 1,4%, que dejaría la retribución en el 3,4%. Para REE, el peor escenario sería una rentabilidad del 4,75%, frente al 6,5%. El Ministerio de Energía utilizará la misma fórmula para que también beneficie a los consumidores, y no solo a los de siempre. La nueva formulación se realizó en 2014, cuando España comenzaba a asomar en la senda de la recuperación, pero el interés seguía muy elevado, superior al 4,5%.
El recorte de la retribución no será de forma única, sino que se repartirá durante los próximos años, a razón de una bajada de 50 puntos básicos anual. No obstante, en el cómputo, será una pérdida del 25% respecto a los ingresos actuales.
REE, controlada en un 20% por el Estado, busca evitar la conflictividad con Nadal
«Difícilmente los agentes tomarán decisiones de inversión a largo plazo, si no existe una garantía clara de recuperación de las inversiones con tasas de rentabilidad razonable similares a otros negocios de similar riesgo», ha considerado Lasala, al tiempo que ha advertido de «cierta conflictividad», que ha dicho que REE no quiere incrementar, por lo que está y seguirá dialogando con el Ministerio de Energía ante los cambios que se preparan.
Entre esas opciones, Lasala ha señalado que está planteando un aumento de la vida útil de las redes, como se quiere aplicar a las nucleares, que en el caso de las redes de transporte eléctrico podría pasar por una extensión de la vida útil de todos los activos a 50 años o bien incentivar un mayor mantenimiento de las redes, evitando la entrada de nuevos activos que generarían otra vez carga financiera al sistema eléctrico.
Sin acuerdo con Energía sobre el recorte de la retribución
Juan Lasala, que ha señalado que no han llegado todavía a nada en concreto con el Ministerio, sí que ha manifestado que REE ha tenido que iniciar un proceso legal para que se le reconozcan diez años adicionales de vida útil a algunas de sus redes, aunque espera llegar a un acuerdo.
Respecto a los ajustes anunciados por el Gobierno a la retribución en las redes, Lasala ha dicho que en el caso de REE lo que impacta es el factor de retardo (el tipo de interés que se paga entre que una empresa entrega una instalación y cuando empieza a percibir la retribución).
Ha indicado que ese factor de retardo no financia las inversiones desde la puesta en servicio hasta el primer cobro, sino que garantiza que realmente se le retorne la tasa de retribución de bono más 200 puntos básicos, aunque si eso crea polémica, que «lo quiten» y «cobremos en nuestra fecha, que es lo que tenía que ocurrir».
Por otra parte, Juan Lasala ha reconocido que parte de las inversiones previstas en el plan estratégico 2014-2019 de REE se desplazarán al siguiente por los retrasos en la concesión de permisos administrativos para algunas actuaciones y la tardanza que hubo en la planificación de la inversión en infraestructuras en redes.


