Sabadell y Popular enfrían su fusión ante un escenario poco propicio

Empresas 10/10/2016

Josep Oliu y Ángel Ron, presidentes Banco Sabadell y Banco Popular, respectivamente, enfrían la hipótesis de una fusión entre ambas entidades financieras.

El mercado atiende a los rumores de una fusión entre los dos bancos, más tras una reunión secreta entre los presidentes de ambas entidades durante el mes de agosto. El encuentro se produjo en una de las dos sedes, según apuntan fuentes conocedoras de la reunión a La Vanguardia.

Ambos bancos han decidido «darse tiempo» ante la convulsión en las Bolsas europeas por el Brexit. Asimismo, no creen que se den las condiciones idóneas para una fusión y se han emplazado a hablar más adelante del asunto cuando el escenario sea «más propicio». Entonces sí estudiarán un proceso de fusión.

Según las mismas fuentes, «el objetivo era ver si se daban las circunstancias para iniciar un proceso previo que abriera las puertas a una negociación», la conclusión fue que ahora no se dan las circunstancias.

La caída en Bolsa de ambas entidades desde los máximos históricos de 2007 ronda el 90% y ambas entidades atraviesan ahora dificultades, por lo que el mercado ha castigado duramente su cotización. La banca se enfrenta a una fuerte reducción de márgenes debido a la regulación de Basilea III, la acción de los bancos centrales -dejando los tipos de interés en mínimos históricos-, la escasez de demanda solvente de crédito y la entrada de las empresas tecnológicas financieras. Así, Popular ha tenido que llevar a cabo ampliaciones de capital durante la crisis y acometer un fuerte ajuste este año que conlleva el cierre de 302 oficinas, reducción de direcciones regionales y el despido de 2.900 personas. Sabadell ha tenido que acometer distintas ampliaciones de capital por la compra de TBS, la filial británica.

El mercado ha centrado su foco en Popular en cuanto a las fusiones se refiere. La entidad financiera presidida por Ángel Ron ha sido objeto de rumores de fusión desde 2008, y la banca no descarta que se realicen este tipo de operaciones tras la reestructuración del sistema en 2012. No obstante, todos los bancos se han expresado en este sentido, pero ninguno ha dado nombres hasta el momento.

La operación sería una posible salida para elevar cuota de mercado, reducir costes y tratar de salir del bache. Es una opción que se baraja, más cuando las cotizaciones son históricamente bajas. Organismos internacionales como el FMI o el Banco Central Europeo han emplazado a la banca a llevar a cabo una nueva reestructuración, pero con la advertencia de que no habrá más rescates públicos, por lo que serán accionistas y acreedores los primeros perjudicados en caso de quiebra.

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