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José Antonio Álvarez, consejero delegado del Banco Santander. / EFE

Santander y Banco Popular negocian ya el ajuste de plantilla

Los representantes de los trabajadores de Banco Santander y Banco Popular están reunidos para iniciar las negociaciones sobre el ajuste de plantilla. Se espera que no sea traumático y se abra la puerta a prejubilaciones y bajas voluntarias.

La cifra que se baraja es de unos 1.500 empleados solo en Banco Santander, mientras que en Banco Popular podría subir a 2.500 trabajadores, según fuentes conocedoras de las reuniones a varios medios. De momento, no sólo se estaría hablando de servicios centrales, sino también del solapamiento de oficinas, más cuando unas están junto a otras en numerosos municipios de España.

El planteamiento de Banco Santander es la integración de plantillas de los servicios centrales y sus unidades de apoyo de Santander España, Popular y centro corporativo tras la adquisición de Popular, una operación con la que el banco se comprometió a realizar sinergias y mejorar la eficiencia del negocio combinado. Asimismo, la entidad financiera actuará bajo el criterio de meritocracia, con la idea de aprovechar el mejor talento de ambas entidades y hará un esfuerzo especial para que las salidas que se produzcan como consecuencia de esta integración se realicen en buenas condiciones, de acuerdo con los representantes de los trabajadores y aprovechando al máximo la movilidad interna
hacia otras unidades del Grupo. Además, Banco Santander contratará a una empresa de recolocación, que en anteriores procesos facilitó ocupación al 80% de quienes quisieron seguir trabajando.

La integración de Banco Santander y Banco Popular reforzará significativamente la franquicia del grupo en España, donde la entidad resultante es líder en créditos y depósitos, con 17 millones de clientes y una cuota de negocio en pymes del 25%, un segmento clave para el crecimiento de la economía española.

«Desde la adquisición en junio, Santander ha saneado el balance de Banco Popular, ha reducido su riesgo inmobiliario y ha lanzado una acción comercial para recuperar la confianza de los clientes/accionistas cuya inversión se vio afectada por la resolución de las autoridades europeas. Además, las oficinas y otros canales ya muestran en su imagen la pertenencia al Grupo Santander, se está recuperando el pulso comercial y los clientes de Popular ya se benefician de esta pertenencia, con ventajas concretas como el tener a su disposición una red de 7.500 cajeros», ha comunicado la entidad.

El planteamiento de los trabajadores será por la vía no traumática, aunque la entidad presidida por Ana Botín no ha dado a conocer ningún detalle sobre este ajuste, ni tampoco cómo se reestructurarán los actuales servicios centrales de Banco Popular. El consejero delegado de Santander, José Antonio Álvarez, no dio detalles al respecto en la presentación de resultados del pasado jueves.

Los sindicatos aseguraron este pasado agosto que plantarán una dura batalla por el ajuste de plantilla, en un sector que ha perdido cerca de 85.000 empleos durante la crisis. De hecho, pese a estos recortes las oficinas de Banco Santander y Banco Popular se solapan, como ocurre en numerosos municipios, donde las sucursales incluso llegan a compartir el mismo bloque de edificios. Como ejemplo, las oficinas en varias calles de Madrid, como la Avenida de Bruselas, con una distancia de apenas 60 metros, o en otras zonas, como la zona alta de Castellana, con hasta tres sucursales en menos de 100 metros.

Álvarez, no obstante, sí apuntó que el punto central de las negociaciones se servicios centrales. Se desconoce, hasta ahora, el número de trabajadores afectados en este plan de ajuste, ni tampoco cómo se realizará. La entidad financiera de Botín aseguró que los planes de reestructuración se realizarían a finales de 2018 e incluso a inicios de 2019, pero podría adelantarse si se encuentra un acuerdo con los sindicatos antes. No obstante, la entidad financiera considera imprescindible que cualquier cliente pueda operar en cualquier sucursal, sea de Banco Popular, Pastor o Santander. «Mientras los clientes no puedan operar indistintamente en uno u otro banco, no se puede hacer un plan real», afirma la entidad financiera.

El ajuste se debe al solapamiento de las entidades financieras en el perímetro del extinto Banco Popular con las de Banco Santander. En Galicia, por ejemplo, Banco Pastor es la segunda entidad financiera con mayor presencia, mientras que el Banco Santander está presente en 110 concejos, una duplicidad que obliga al adelgazamiento. Solo en esta zona hay un total de 2.000 trabajadores entre Pastor y Santander.

Para ello, la salida natural sería a través de Expedientes de Regulación de Empleo, ya que las recolocaciones serían imposibles. No obstante, cabe la posibilidad de realizar bajas incentivadas o bien prejubilaciones, aunque la nueva legislación ha endurecido estas condiciones. Banco Popular realizó un ERE en 2016 que afectó a un total de 2.592 trabajadores, tras cerrar 300 oficinas. Banco Santander, por su parte, realizó un ERE sobre 1.380 empleados.

Ahora, Santander y Banco Popular cuentan con una plantilla global de 200.949 empleados, de los que 13.449 trabajadores son del Popular en España, según sus últimos datos. Ahora bien, el ajuste podría ser gradual, aunque vista la forma de adelgazar la banca se prefiere englobar todo el conjunto en uno solo.

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