Jaime Echegoyen, presidente de Sareb, ha repasado en Capital los cuatro años de su empresa, y de los proyectos que le esperan en el futuro.
El presidente de Sareb ha explicado qué tipo de activos son, «la mayoría son préstamos aunque también hay inmuebles puros. En cinco comunidades autónomas hay como dos tercios de nuestros activos en total, y el resto repartido por toda España».
Sobre si ahora mismo ha subido el hambre de los compradores, Echegoyen asegura que sí, «nosotros somos minoristas, notamos más alegría, porque nohay muchas alternativas de inversión, además hay pocos sitios donde poner el dinero. Claramente, los precios han subido, esto está cambiando, y cuanto mejor lo hagamos pues más nos durará».
«Nuestros ingresos son algo menores porque tenemos una gran estacionalidad, nuestros dos últimos meses son claves, depende mucho también de los precios. Nosotros tenemos préstamos que son más difíciles de vender».
Para su presidente, Sareb no es un banco, «Sareb al principio una de las ideas fue que iba a dar el pistoletazo de salida en 2013, pero ahora mismo hacemos un 13% de las operaciones mayoristas, pero la que manda es la minorista. Nuestra cartera de préstamos, el 65% está por debajo del millón de euros, somos minoristas, pero nos hemos quedado con el nombre algo del pasado. Creo que nosotros tenemos que dinamizar el mercado, no somos un banco».
Sanciones en Barcelona
«Tenemos 6.000 viviendas alquiladas en todo el país, tenemos una voluntad activa, y cuando no alquilamos es porque no podemos. En el caso de Cataluña hemos hehco que ellos elijan qué familias necesitan esas casas, lo cuál siginifca que cuando no podemos alquilarlo queremos darle un uso social. Nos parece altamente injusto la multa de Ada Colau».
Desde Sareb se espera que el próximo año sea mejor que el anterior, «desde que empezamos hemos vendido 45.000 inmuebles, pero no se puede siempre venderlo todo. Yo diría que 2017 será mejor que 2016, y nosotros tenemos todas nuestras redes de distribución lanzadas».
«Nuestra compañía, que como su vida limitada implica, tiene una rotación externa, que yo considero baja pero todos los años se van como 30 personas, y es una profesión que tiene una alta demanda en la calle».
