Qué supone para Telefónica la rebaja de su nota

Empresas 13/09/2016

Fitch y Moody’s han sido las primeras agencias de rating en rebajar la nota de Telefónica y aún la bajarán más sino logra reducir su deuda a cierre del año. Así lo aseguró la agencia de calificación Moody’s, quien señaló que tanto la salida a Bolsa de Telxius como la venta de O2 deben ser consideradas como una parte de la operación. Y es que, las tres agencias de calificación han dejado de confiar en el llamado gigante de las telecomunicaciones español.

De cumplir la amenaza de bajar aún más la nota a Telefónica, lo principal es que la financiación de la operadora se encarecería, es decir, tendría menos capacidad para acudir a los mercados y si lo hace sería a precios superiores. Al pagar más por la deuda, su beneficio neto mermará e incluso puede llegar a bajar o suspender el dividendo en una estrategia precisamente diseñada para no tener que emitir más deuda.

Como es lógico, todo esto repercutiría negativamente en su cotización.  Y es que, en estos momentos la deuda de Telefónica se encuentra muy cerca de entrar en el bono basura, tan solo dos escalones le separan de esta bochonorsa categoría. Muchos grandes inversores, desde los fondos de inversión o pensiones hasta carteras institucionales no invierten nunca en empresas cuya deuda esté calificada como basura. Ese tipo de activos quedan en manos de los fondos más agresivos y especulativos. Asimismo, la rebaja de la nota a Telefónica obliga a destinar más dinero al pago de intereses de su deuda y por tanto también pueden verse reducidas sus inversiones.

Los datos muestran que Telefónica ya está sufriendo por su deuda a más corto plazo. A dos años paga un diferencial del 60% respecto a tres años. Es decir, la deuda de Telefónica a dos años tiene más riesgos que a tres, por lo que los inversores piden una mayor rentabilidad para invertir. En lo que va de año, los accionistas de Telefónica han perdido 7,18 euros de cada 100 invertidos desde el cierre del ejercicio 2015.

La deuda de Telefónica renta más al tener más riesgo. Otras muchas empresas, como Cellnex o Ferrovial, registran una deuda más baja de la ofrecida por Telefónica. La filial de Abertis lanzó el 1 de agosto un emisión de 750 millones de euros en bonos que vencen en 2024 que recibió una demanda de 4.000 millones de euros a un tipo de interés del 2,45%. Ferrovial se estrenó con 500 millones en bonos a 6 años al 0,375%, la mita de lo que paga Telefónica por ese tipo de deuda, al 0,75%.

El principal problema de Telefónica es la deuda, situada en los 56.329 millones de euros, contabilizando la deuda y los compromisos, a cierre de junio de 2016. La deuda financiera del grupo se sitúa en los 52.568 millones de euros, 3,2 veces el OIBDA y casi 3,3 veces el EBITDA de la compañía y 1.980 millones de euros más a cierre del primer semestre de 2016 respecto al mismo período del año anterior. Respecto a cierre de 2015, la deuda neta financiera aumenta en 2.728 millones de euros.

El problema de Telefónica no es nuevo, ni mucho menos, y con la crisis no ha cumplido con las expectativas sobre la deuda que había puestas en la empresa presidida por José María Álvarez-Pallete. Lejos de reducir su deuda, Telefónica ha ido incrementándola desde el año 2012, cuando se reiteró el ya conocido objetivo de situarla en un ratio sobre OIBDA de 2,35 veces.

Es la ratio más elevada desde 2009, cuando comenzó a sentirse la crisis económica en España. En 2012, para paliar la crisis, Telefónica tuvo que recortar el dividendo, uno de los principales atractivos para invertir en la operadora. Se ahorró con la medida fue superior a los 6.800 millones de euros.

La operadora tendría que bajar su deuda en 13.963 millones durante el segundo semestre de este año para poder rebajar la deuda al 2,35 veces sobre OIBDA. En 2012, la rebaja de la deuda de cara a final de año era de 8.800 millones, según los datos a cierre del primer semestre.

Aún consiguiendo bajar la deuda con los 2.500 millones que aportaría Telxius y vendiendo parte de O2, las agencias de rating han dado ya su veredicto. Telefónica necesita más para bajar la deuda, nuevos planes que aún no se han desvelado oficialmente por la operadora. En 2012 se barajaba la salida a Bolsa de la filial británica O2, y ahora se apunta en la misma dirección, tras el veto de Bruselas a un fondo hongkonés.

Según los datos, los gastos financieros netos totalizan 1.320 millones de euros en el primer semestre, de los que la mitad corresponden al período entre abril y junio. Estos gastos se han disparado un 15,2% interanual.

El coste efectivo de la deuda de Telefónica se redujo en 0,96 puntos básicos, hasta pagar un 4,35%, aunque la operadora excluyó de este datos «las diferencias de cambio y el deterioro de la participación de Mediaset Premium». Solo en interés, Telefónica ha pagado por su deuda 1.377 millones de euros, una bajada respecto al año anterior debido principalmente a la era de tipos bajos en la Eurozona por la mano del BCE.

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