Cuando a Bankia se inyectó más de 22.000 millones de euros en ayudas públicas, el compromiso de España fue su privatización total antes del 31 de diciembre de 2019. Hoy, el dirigente de UGT pide que siga en manos públicas.
Actuar bajo el colchón del Estado en un mundo tan competitivo como el de la banca, especialmente en un contexto donde el precio del dinero -los tipos de interés- están a 0, es una ventaja para quien obtiene ese beneficio respecto al resto de entidades.
Y así se ha establecido dentro de la Unión Europea. La Comisión Europea y el BCE aceptaron la inyección de más de 22.000 millones de euros dinero público a Bankia a través del Frob. A cambio, el banco debía de ser reflotado y privatizado totalmente antes del 31 de diciembre de 2019. Lo primero ya ha sucedido. Bankia, aunque todavía debe más de 20.000 millones, a lo suyo hay que sumar lo de BMN, y que, al ritmo actual tardará más de 100 en devolver esa cantidad, es ya un banco saneado de la mano de Ignacio Goirigolzarri y José Sevilla, pero el tiempo de la privatización va más lento y parece que ahora se va a ralentizar aún más. El sueño de la izquierda ha sido, es y será tener una banca pública, de tal mal recuerdo en España como en la historia reciente esta la quiebra de la mayoría de las cajas de ahorro, que gobernadas por políticos metieron a la economía nacional en la mayor crisis de la democracia.
Pese a ello, la izquierda sigue exigiendo una banca pública con la excusa de ayudar a los más vulnerables. Hoy le ha tocado el turno a Pepe Álvarez, el actual dirigente de UGT que ha perdido a miles de militantes por su posicionamiento en el ‘procès catalán’, y Unai Sordo, el secretario general de CCOO.
Bankia «debe dejar de estar permanentemente en venta»
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha dicho hoy que Bankia «debe dejar de estar permanentemente en venta», y convertirse en «un elemento fundamental de la competitividad de España».
Durante su intervención la jornada inaugural del curso «La economía ante el ‘blockchain'», en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander, y patrocinado por BBVA, Álvarez ha defendido la existencia de una banca pública, algo que ha querido defender hoy «cuando acabamos de estrenar gobierno».
Lo ideal sería que Bankia «se retire del mercado» y se convierta en un elemento para dar cobertura a las necesidades del país, ha dicho Álvarez en presencia del secretario general de CCOO, Unai Sordo.
Ello no implica plantear la nacionalización de la banca «de forma infinita», ha matizado, sino que un banco que ya fue nacionalizado deje de estar en el mercado y se convierta en un instrumento de banca pública.
El secretario general de CCOO, por su parte, ha ido más allá y ha dicho que «hay que perder el miedo a poder decir que una parte el sistema financiero pueda ser público», y ha reconocido que «fue un drama» la forma en la que terminó la historia de las cajas de ahorros en España.
Álvarez ha insinuado que la banca está en deuda con la sociedad, ya que «el sector no ha respondido con el mismo trato que se le ha dado».
