Unipost, controlada por la familia Raventós, está en riesgo de liquidación. El administrador concursal la considera inviable en solitario, mientras el tiempo apremia.
El operador postal, investigado por el envío de sobres para la celebración del referéndum ilegal, cerró el pasado 11 de octubre y aplicó un ERE de extinción para sus 2.200 trabajadores. Entonces, el bufete de abogados Jausas, que ejerce como administrador concursal, explicó a los trabajadores esta decisión, que supondría la liquidación de la compañía. Unipost tiene graves dificultades para pagar sus nóminas, y ahora en Navidad tendrá que abonar la extra.
El propio despacho a propuesto ahora la venta urgente de la compañía como única alternativa para evitar su extinción, ya que entraría en liquidación, una situación difícil de esquivar en este momento.
Según un informe presentado hace unos días en el juzgado mercantil 7 de Barcelona, recogido por La Vanguardia, el administrador concursal apunta: «La sociedad, en sus parámetros actuales, no es viable y la única opción válida para mantener la actividad empresarial es a través de la venta de la unidad productiva».
Eulàlia Folguera, abogada del citado, ha realizado un análisis de las cuentas de resultados y el balance de los últimos años de Unipost, cuyo volumen de deuda es muy elevado, superando los 40 millones de euros, con un fondo de maniobra negativo de 14 millones y una ineficiencia crónica: «Sus activos no han sido productivos ni han generado rentabilidad económica alguna desde el 2014», justo cuando se celebró el referéndum independentista ilegal llevado a cabo por Artur Mas, ahora imputado por ese caso.
En concreto, Unipost registra pérdidas desde 2010 y tiene un agujero patrimonial de 22 millones. En concreto, las pérdidas acumuladas desde entonces superan los 27 millones de euros. Así, se trata de vender la parte productiva del negocio con la subrogación de una gran parte de los 2.200 trabajadores, o bien la liquidación y el cierre de la empresa. En este sentido, ha expuesto que tanto la banca como las administraciones públicas no negociarán debido a la ausencia de un plan industrial por parte de los accionistas.
Por ahora se han recibido muestras de interés por parte de algunos grandes fondos de inversión especulativos, que compran tirando los precios, más con la delicada situación que atraviesa la compañía. No obstante, ninguna de las ofertas llegadas es vinculante ni tampoco han concretado una cantidad.
La Guardia Civil se personó el pasado 19 de septiembre en las instalaciones de Unipost en Tarrasa. Durante el registro, los agentes se han incautado de sobres cerrados con las notificaciones para la configuración de las mesas electorales del 1 de octubre. Unipost fue la empresa encargada de enviar las notificaciones de la mesa electoral y la propaganda independentista para la consulta ilegal del 9 de noviembre de 2014.
En los últimos años, a la compañía que preside Anton Raventós se la ha vinculado con el proceso independentista. El pasado mes de septiembre, la Guardia Civil se incautó de abundante documentación relacionada con el censo del referéndum del 1-0, suspendido por el Tribunal Constitucional, durante el registro de varias oficinas de Unipost en Cataluña.
El grupo de mensajería alegó entonces que “en ningún caso” conoce el contenido de los escritos y documentos que gestiona para sus clientes, pero el juez consideró que había “claros indicios” de la posible participación de los responsables de Unipost en el delito de malversación de caudales públicos por la organización del 1-O.
Unipost es el principal operador privado de España y mantenía negociaciones con los representantes de los trabajadores para aprobar un plan de viabilidad que permitiera redimensionar la plantilla a las actuales necesidades del negocio. La empresa, fundada en 2001 por la integración de la catalana Suresa, la valenciana Flecha y la aragonesa Urbandisa, ha presentado diversos expedientes de regulación en los últimos años para ajustar su plantilla y a principios de 2016 logró un acuerdo con la banca para refinanciar su deuda.
