España tiene que cerrar el 2017 con un objetivo de déficit del 2,5% sobre el PIB. La posible rebaja o la «multa cero», como afirma ahora el ministro de Economía, Luis de Guindos, pasa por un recorte titánico de 35.000 millones de euros en dos años, más cuando este 2016 está totalmente perdido por la falta de Gobierno.
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, afirmó ayer que «la cuestión es qué van a hacer estos países este año y los próximos para resolver sus problemas fiscales», en referencia a España y Portugal. Asimismo, se mostró favorable a aplicar las multas y sanciones del pacto de estabilidad de la UE. Ahora bien, si España quiere evitar la primera sanción por incumplimiento de déficit tendrá que hacer un recorte de 35.000 millones, casi el mismo esfuerzo hecho entre 2010 y 2012 para evitar el rescate financiero y el control de las finanzas por parte de la troika.
La sanción máxima a España podría alcanzar el 0,2% del PIB, cerca de 2.000 millones de euros, y la restricción a los fondos estructurales de la UE.
Este nuevo programa de recortes tendrá que ser validado primero por el Congreso de los Diputados y después enviarlo a Bruselas para tener el visto bueno. La última parte es su aplicación. Sería uno de los ajustes más elevados en la democracia y muy cercano al registrado hace solo cinco años, cuando España se encontraba al borde del rescate. Bruselas ya mostró su rechazo a los presupuestos de Mariano Rajoy, así como a la reforma fiscal de Montoro.
Las dudas sobre el cumplimiento del déficit son evidentes
España ha incumplido en reiteradas ocasiones el objetivo de déficit fijado por Bruselas. Además, en Europa vieron con malos ojos el último presupuesto del Gobierno, aprobado poco antes de las elecciones del 20-D gracias a la mayoría absoluta que gozaba el PP en el Parlamento.
Ahora bien, sin Gobierno y sin Presupuestos para 2017, España se encuentra ante una encrucijada. Y es que, si el PSOE y PP no llegan a un pacto para facilitar Gobierno, se disolverán las Cortes y se convocarán nuevas elecciones, presumiblemente ya en invierno, una situación que agravará los recortes a realizar. En este sentido, España tendría ahora año y medio para aplicar las exigencias de Bruselas, en caso de nuevos comicios, todos los recortes se concentrarán en los Presupuestos de 2017, cuando el objetivo de déficit está situado en el 2,5%.


