Esta es nuestra hemeroteca de contenidos hasta diciembre de 2023. Para ver las últimas publicaciones, accede a intereconomia.com.

La «españolización» de la banca, tema de debate estrella en Portugal

Óscar Tomasi

Lisboa, 4 abr.- El creciente peso de las entidades financieras españolas en la banca portuguesa se ha convertido en una cuestión de Estado en el país y ha llevado a economistas, empresarios, políticos y autoridades a posicionarse.

La mayoría de quienes han manifestado en público su opinión advierten de la amenaza que supone esta teórica dependencia para la soberanía nacional.

Pero incluso quienes comparten esta postura reconocen que la relevante presencia de España en los bancos lusos -se calcula que representa ya en torno al 28 % del sector- se debe sobre todo a la ausencia de inversores portugueses y de otras nacionalidades interesados en el sector, a excepción de los angoleños, que se postulan como única alternativa.

El proceso de consolidación bancaria en el que se encuentra sumido el país, donde se especula a diario desde hace meses con cambios en el accionariado de sus principales entidades, ha puesto de actualidad esta discusión, que ocupa espacio en los telediarios y marca el debate público.

Tanto es así que se ha acuñado un término, «españolización», para referirse a un asunto que despierta pasiones en Lisboa por motivos de índole económica, pero también histórica y estratégica.

La presencia española más destacada en suelo luso es la del Santander, consolidado ya como la cuarta entidad más importante del país por volumen de activos gracias a su reciente compra del Banif, cerrada a finales de 2015.

También operan en Portugal el Popular (con cerca de 170 oficinas) y el BBVA (que acaba de reducir su negocio), a los que se acaba de sumar Bankinter, que se quedó con el negocio del británico Barclays y comenzará así su primera aventura internacional.

En calidad de accionistas, el catalán Caixabank juega un papel clave, al contar con la mayor participación (44,1 %) de la quinta entidad más grande del país, el BPI.

El también catalán Sabadell es, igualmente, accionista de referencia de la segunda entidad lusa por volumen de activos, el BCP, con más del 5 % de los títulos.

La hipótesis de que el Caixabank acabe controlando por completo el BPI y la próxima venta del Novo Banco, heredero del extinto BES y que despierta el interés de varias firmas españolas, provoca serios recelos en Lisboa.

Medios lusos, además, se han hecho eco de las reticencias de las autoridades europeas a que el principal rival de España en esta carrera, Angola, eleve su peso en el sector financiero portugués por las suspicacias que despiertan algunos de sus negocios, e incluso apuntan a supuestas presiones para evitarlo.

El debate alcanzó tal dimensión que el nuevo jefe del Estado, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, también tomó parte del mismo.

En su visita a Madrid de mediados de marzo, el presidente luso consideró «importante la presencia significativa española» en la banca lusa, aunque alertó de que no sería bueno que un país extranjero contara con una «posición exclusiva» en el sector.

El jefe del Gobierno, el socialista António Costa, recalcó por su parte que el sector financiero luso necesita de capital foráneo, y descartó hacer «cualquier tipo de discriminación en función de la nacionalidad», en una declaración que se interpretó como una señal de acercamiento al país africano.

De hecho, la prensa portuguesa reveló un encuentro personal entre el primer ministro y la inversora angoleña Isabel dos Santos dirigido a encontrar una solución al conflicto abierto en el BPI, reunión que despertó las críticas de la oposición, que lo calificó de intromisión en un sector privado.

Los socialistas lusos gobiernan el país gracias al apoyo de las fuerzas de izquierda, que ya abogaron por la nacionalización del Novo Banco y se muestran abiertamente contrarias tanto al aumento del peso de España como «a la entrega del poder» a Angola.

Banqueros en activo y retirados como Luís Mira Amaral o Joao Salgueiro; economistas como Vítor Bento o Miguel Beleza; y empresarios como Francisco van Zeller o Ludgero Marques -ambos antiguos líderes patronales- alertaron de las consecuencias de un mayor peso de España en el sector.

La polémica es de tal magnitud que incluso desde hace días se especula con la publicación de un manifiesto respaldado por decenas de personalidades contra la «españolización» de la banca lusa. EFE

Noticias relacionadas

Últimas noticias

Newsletter

Toda la actualidad en una Newsletter

Siempre al día con la mejor información económica, junto con las últimas noticias y evento, para que no te pierdas nada.