¿Está mintiendo el Gobierno, como ya lo hizo en 2008 Zapatero, sobre la economía?

Noticias 19/03/2019

En las elecciones de 2008, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con su ministro de Economía Pedro Solbes a la cabeza, mintió sobre la situación económica y tres años, 2011, después España se encontraba en su peor crisis de la democracia, con un paro que rozaba el 30% y Europa amenazando con el rescate.

Hay cierto paralerismo entre las elecciones de marzo de 2008 y las de abril de 2019. Una de ellas es que el presidente del Gobierno, como en aquella fecha, es socialista, y la otra es que desde el Ejecutivo se niega una y otra vez que puede venir otra crisis económica, tal y como alertan desde diversas instituciones públicas o privadas, banco de inversión, analistas…  todo ello resumido en la decisión del BCE de dejar los tipos de interés en mínimos hasta final de año ante la debilidad de la economía.

Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez, como en su día hizo el de Zapatero, se afana en decir que aquí no pasa nada, que la economía va como un tiro, pese a que llevamos dos meses de alza en el paro, de caída de venta de automóviles y de rebaja de previsiones de crecimiento para este año.

No reconocer en 2008 que la economía entraba en caída por parte de Zapatero y su equipo de Gobierno, llevó a Epsaña a su peor crisis económica de la democracia. El paro se disparó al 30%, las pensiones y los sueldos de los funcionarios se congelaron, los EREs se sucedían, las empresas quebraban, los ciudadanos sufrían embargos y desahucios por no poder hacer frente a sus compromisos financieros, que a su vez causaron el descalabro de la banca, especialmente de las cajas de ahorro. España estaba al borde del precipicio y Europa amenazó con su rescate.

Zapatero, que tres años antes había negado con cualquier crisis, porque España jugaba en la ‘Champions League’ de la economía, ya no solo europea, sino mundial, no tuvo más remedio que convocar elecciones en noviembre de 2011, unas elecciones que ganó Mariano Rajoy.

Tras años de muy duros ajustes, tanto en el estado del bienestar, como entre los funcionarios como fue la suspensión  de sus pagas extras, o la reforma laboral que quitó muchos derechos a los trabajadores, España comenzó a ver la luz y en los últimos cuatro años ha registrado, en términos de PIB, uno de los mayores crecimientos de Europa.

Pero ahora parece que la economía se resiente de nuevo y de nuevo hay elecciones generales y de nuevo se niega que vaya mal o que va a ir a peor en el futuro.

Pedro Solbes vs Nadia Calviño

«Nadie prevé una recesión como tal, y menos en España», no es Pedro Solbes en su famoso debate televisivo con Manuel Pizarro, candidato del PP, en 2008. Es una frase dicha este lunes por la actual ministra de Economía de Pedro Sánchez, Nadia Calviño.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, ha rechazado este lunes la posibilidad de que se aproxime una nueva recesión económica y, de hecho, ha asegurado que ningún organismo nacional o internacional maneja datos para apuntar como cierta la llegada de una nueva crisis económica.

Aunque se está moderando el crecimiento, la idea negativa de que llega una nueva crisis «no se sustenta con los hechos», ha dicho la ministra en Zaragoza, en el transcurso del Foro Ibercaja Heraldo.

Las previsiones de crecimiento se mantienen por el momento y «nadie prevé una recesión como tal, y menos en España», ha zanjado Calviño, quien no obstante ha reconocido que estos diez años de profunda crisis han sido muy duros» y que todo el mundo se ha colocado en una «situación de prudencia» para «no volver a llevarse la sorpresa» que llegó en 2008.

Pero España, según ha dicho, vive hoy día una situación económica «mejor que antes que estallase la crisis», aunque todo el mundo reconoce que eso ha sido gracias a las reformas del PP que el PSOE quiere revertir- y tiene indicadores mejores que otros países. «Esos elementos tienen que darnos confianza para apostar por el futuro», ha agregado.

Y lo peor de todo es que si gana el PSOE tiene comprometidos 3.000 millones de euros en medidas sociales que nadie sabe de donde van a salir, especialmente si la economía se resiente y con ello los ingresos del Estado, ya sea vía cotizaciones de la Seguridad Social o vía impuestos.

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