La noche del sábado al domingo 25 de marzo se produce el primer cambio de hora de 2018 y los relojes se adelantan una hora: las 2 de la madrugada serán las 3. La Unión Europea pretende aprovechar mejor las horas de luz y solar y consumir menos electricidad, auqnue esta medida también tiene otras implicaciones que afectan a los biorritmos de las personas, especialmente a los más mayores y a los niños, por lo que los expertos recomiendan no cambiar radicalmente las costumbres diarias.
Dos veces al año (el último domingo de marzo y el último de octubre), los europeos ajustan los relojes para cumplir la directiva comunitaria 2000/84/CE. Este cambio se aplicó por primera vez durante la I Guerra Mundial para mantener abiertas las fábricas una hora más.
Desde 1981, toda Europa sincroniza las manijas de sus relojes a la vez. Lo hacemos para mantener la antigua costumbre de adaptar la actividad humana a la duración del día.
El horario de verano es la consecuencia del fin del invierno y la bienvenida de una nueva estación, la primavera. La primavera durará 92 días y 18 horas, hasta el 21 de junio, fecha de inicio del verano.


