El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha defendido este viernes la conveniencia de acotar a un «perímetro reducido» de clientes, a los más vulnerables, las medidas de alivio hipotecario que negocia el Gobierno con el sector, en lugar de generalizar este tipo de medidas.
En una rueda de prensa en Valencia, donde ha presentado las cuentas del tercer trimestre del año, Gortázar ha asegurado que extender ese tipo de medidas más allá de los clientes en situaciones vulnerables supondría «poner en duda la cultura de pago del país».
Gortázar ha hecho esta reflexión tras ser preguntado por propuestas como las planteadas en este ámbito por Unidas Podemos.
En esta línea, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, defendió recientemente que las medidas de alivio para los hipotecados que se están negociando «no son suficientes», y destacó que «esto no va solo de ayudar a los vulnerables, sino también a las clases medias».
IMPACTO MODERADO POR LA SUBIDA DE TIPOS A LOS HIPOTECADOS
Gortázar ha dado por hecho que CaixaBank ayudará a sus clientes en dificultades a buscar soluciones «de manera constructiva» para que puedan hacer frente a los pagos con su hipoteca, pero ha querido dejar claro que la situación actual no es ni mucho menos comparable a la «gravedad» de la crisis de 2008.
CaixaBank prevé que la subida de tipos tenga un impacto «moderado» sobre la clientela del banco que tiene firmada una hipoteca.
Según ha detallado el directivo, si hasta ahora la tasa media de esfuerzo para pagar la hipoteca era inferior al 25 %, con la subida de tipos esperada esa ratio se situará por debajo del 30 %, unos cinco puntos más de diferencia, aproximadamente.
Y es que de la cartera actual de hipotecas de CaixaBank, un 60 % procede de antes del año 2012 -entonces solo un 4 % de clientes la pactaban a tipo fijo-; otro 7 % proviene del período 2012-2015 -cuando solo un 6 % elegían tipo fijo para su préstamo hipotecario-, y el restante 33 % corresponde a las hipotecas firmadas a partir de 2015, que ya son en un 72 % a tipo de interés fijo.
Gortázar ha asegurado que los clientes que en estos últimos años pactaron una hipoteca a tipo variable eligieron esa opción «porque tenían bastante margen» de pago, dado que el banco les ofreció de forma preferente siempre la opción a tipo fijo, y las hipotecas más antiguas tienen una mucha menor proporción de intereses, ha recordado.
CaixaBank considera que el problema de la subida de tipos sobre las hipotecas tendrá también un impacto «moderado» para el banco, porque no tiene nada que ver la situación actual con la de 2008, cuando la tasa media de esfuerzo para hacer frente a una hipoteca era del 54 %.
SIN PROBLEMAS DE MOROSIDAD, POR EL MOMENTO
En este punto, ha explicado que por ahora CaixaBank no está notando un aumento de la morosidad por la subida de tipos en las hipotecas, aunque Gortázar ha dado por supuesto que la tasa de morosidad debería aumentar en 2023.
Al cierre del tercer trimestre del año, la morosidad de CaixaBank se situó en el 3 %, en mínimos desde 2008.
«El deterioro económico se espera. El año que viene se prevé que sea duro y que las ratios se deterioren», ha dicho Gortázar, que aun así ha recordado que la entidad prevé que la economía española crezca el año que viene.
Con todo, ha insistido en que el deterioro de las tasas de morosidad, cuando se produzca, será «razonablemente moderado», y sin tasas de morosidad como las vividas en 2008.
Respecto a la propuesta específica de CaixaBank para abordar la situación de los hipotecados vulnerables, ha dicho que «no hay una propuesta de una entidad en particular», sino que las asociaciones bancarias son las que llevan el peso de los contactos con el Gobierno.
Gortázar sí que ha dejado claro que, con independencia de que el sector bancario en su conjunto llegue o no a pactar medidas de alivio hipotecario para clientes vulnerables, CaixaBank acabará aplicando medidas de flexibilidad, como ya hizo con 360.000 clientes en la crisis anterior.
Pese a que la morosidad continúa en mínimos, Gortázar sí que ha dicho que el banco está notando una menor demanda de hipotecas en octubre y que espera una ralentización por esa vía, y ha recordado que el banco tiene un colchón de provisiones por valor de 1.257 millones para hacer frente al deterioro de la situación macroeconómica.
También ha explicado que por el momento CaixaBank no se está beneficiando en sus cuentas por la subida de tipos, y como prueba de ello ha recordado que el margen de intereses cayó un 0,4 % interanual al cierre de septiembre.
