El Gobierno, desbordado por los ERE en la banca: 19.000 despidos para empezar

Finanzas 22/04/2021

La pandemia de la covid-19 ha acelerado el esfuerzo de la banca española por reducir costes y mejorar su eficiencia, lo que ha llevado a las entidades, inmersas o no en fusiones, a plantear ya casi 19.000 despidos, lo que además aviva el debate público sobre la actuación del sector con un Gobierno de Sánchez desbordado y sin saber qué hacer, excepto lanzar críticas, con más tópicos que realidades.

Buena parte de ese ajuste vendrá por CaixaBank, que ha expuesto este martes a los sindicatos su idea de reducir 8.291 empleos, el 18,7 % de su plantilla en España, tras la fusión con Bankia.

Aunque el grupo ha mostrado su compromiso de poner en marcha un plan de recolocación que permita encontrar trabajo a todas las personas que salgan del banco, las críticas hacia la entidad, en la que el Estado posee más del 16 %, no han tardado en llegar.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, la misma que impulsó la fusión de CaixaBank y Bankia, pidió a los bancos «responsabilidad» para buscar todas las alternativas que minimicen el impacto negativo sobre el empleo de las fusiones, especialmente cuando se producen al tiempo que se pagan sueldos y bonus «inaceptables» a los directivos.

Aun así, apenas dos días después del anuncio histórico de CaixaBank, BBVA ha trasladado este jueves su intención de reducir su plantilla en España en 3.800 empleados, el 16,3 % de sus 23.300 trabajadores en el país, y por encima también de las previsiones de muchos analistas.

A pesar de las cifras de despidos y el debate público, la patronal bancaria ha avisado esta misma semana de que hay margen para llevar a cabo más ajustes, pues España sigue siendo de los países con más sucursales por habitantes

De este modo, sólo CaixaBank y BBVA estarían suprimiendo casi 12.100 puestos de trabajo este año de su red y sus servicios centrales en España, a los que habría que sumar unas 1.500 salidas tras la fusión de Unicaja Banco y Liberbank.

Es decir, los recortes de plantilla irían ya por los 13.600 y alcanzarían los 18.975 trabajadores si se tienen en cuenta los más de 3.500 empleados que se verán afectados por el ERE acordado a finales del pasado año por el Banco Santander y los sindicatos, y los 1.875 del ajuste previsto por el Banco Sabadell.

Bankinter es el único de los grandes bancos españoles que se desmarca y garantiza que mantendrá la estabilidad del 100 % de sus trabajadores, tras años aumentando su plantilla, pues no se plantea ni ahora ni en el futuro ningún ajuste.

Hay margen más allá de los 19.000 despidos anunciados

A pesar de las cifras de despidos y el debate público, la patronal bancaria ha avisado esta misma semana de que hay margen para llevar a cabo más ajustes, pues España sigue siendo de los países con más sucursales por habitantes.

El sector está haciendo frente a un cambio tecnológico, con un menor uso del efectivo y de un mayor uso de canales electrónicos, por lo que los bancos, no sólo en España, afrontan un proceso de racionalización de sus estructuras, explicó este martes el presidente de la Asociación Española de Banca, José María Roldán.

Desde 2015, en Alemania han cerrado 9.000 oficinas bancarias y en Italia 6.000, por encima en ambos casos de las 5.000 que se han clausurado en España, que sigue siendo de los países con más sucursales por habitantes, «el doble o incluso más», aseguró.

Un Gobierno, desbordado, no sabe qué hacer

Todos los miembros del Ejecutivo, desde Escrivá hasta Díaz, pasando por Calviño, critican los despidos en la banca, paro no dan soluciones para un sector sobredimensionado y de baja rentabilidad que hacer vulnerable su viabilidad

El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha dicho que las entidades financieras que están planteando el despido de miles de trabajadores deberían tener en cuenta que su actividad tuvo en el pasado una protección pública «extraordinaria».

«El sector financiero ha tenido ayudas muy importante durante la anterior crisis, con limpieza de balances y ayudas públicas extraordinariamente importantes, y recientemente con la asunción de deuda por parte del Estado de la Sareb (banco malo)», ha dicho tras la presentación del nuevo portal de la Seguridad Social «Import@ss».

Quizás de lo que no se acuerda Escrivá, o de lo que no quiere acordarse, es que la mayoría del dinero público en ayudas a a banca fue a parar a las antiguas cajas de ahorro, que estaban gestionadas por políticos. Incluso, su jefe actual, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue consejero de la Asamblea General de Caja Madrid (más tarde Bankia y ahora Caixabank) en la época de Miguel Blesa, entre 2004 y 2009. Sánchez fue uno de los que dio su voto a favor de la mayor emisión de preferentes de la antigua caja madrileña que arruinó a miles de pequeños inversores.

Pero ahora, desde el Gobierno, las cosas se ven diferente. Escrivá ha considerado que esta reflexión «debería inspirar cualquier decisión empresarial en este sentido», tras ser preguntado por el expediente de regulación de empleo (ERE) de CaixaBank con 8.291 despidos y el de BBVA, con 3.800.

«Los dirigentes de las entidades financieras tienen que interiorizar y ser muy conscientes de hasta qué punto existe o ha habido una protección del sector en determinadas circunstancias para evitar males mayores y decisiones como las que están tomando en ese momento», ha añadido.

Asimismo, ha confiado en que estos ERE sean los últimos ejemplos «de un modelo antiguo» guiado por procesos de reestructuración empresarial en los que no se recurre a las distintas modalidades de flexibilidad interna.

Ha recordado que como parte de la reforma del mercado laboral comprometida con Bruselas en el plan de recuperación se incluye la mejora del marco de la flexibilidad interna para que «las transiciones a otros sectores -si tienen que hacerse- se hagan en procesos de reestructuración ordenados, manteniendo el vínculo con la empresa en la medida de lo posible».

A su juicio, el mayor recurso a la flexibilidad interna no solo tiene que propiciarlo el marco normativo, sino que también tiene que darse un cambio cultural dentro de las empresas.

Yolanda Díaz, pide remar en e ‘mantenimiento del empleo’, pero no dice cómo

La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, consideró este jueves que «no son los tiempos» para planteamientos como los expedientes de regulación de empleo (ERE) anunciados en el sector bancario español y defendió que todo el mundo debe remar hacia el «mantenimiento del empleo».

«Creo que no son los tiempos de estos planteamientos. Me parece que todo el país, toda Europa, está sufriendo y todo el mundo debe de remar en una única dirección, que es el mantenimiento del empleo», dijo Díaz en declaraciones a la prensa a su llegada a la sede de la Comisión Europea (CE) en Bruselas, dónde se reunirá con el vicepresidente comunitario Valdis Dombrovskis.

«En nombre de Unidas Podemos, creo que ya hace meses que hemos anticipado ciertos riegos en la fusión de Bankia (con Caixabank), riesgos que tienen que ver con el empleo y que lamentablemente estos días se daban a conocer», afirmó la titular de Trabajo preguntada por su opinión sobre los ERE del sector bancario.

Calviño ya lo sabía desde hace tres años

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Nadia Calviño, explicó el pasado 21 de abril que desde hace tres años el Gobierno ha venido advirtiendo al sector de que la pérdida de rentabilidad y los retos derivados de la creciente competencia y el proceso de digitalización iban a exigir determinadas medidas, aunque siempre minimizando el impacto en el empleo.

La responsable de Economía ha pedido a los bancos «responsabilidad» para buscar todas las alternativas que minimicen el impacto negativo sobre el empleo de las fusiones, especialmente cuando se producen al tiempo que se pagan sueldos y bonus «inaceptables» a los directivos.

La también ministra de Economía respondía así al anuncio de CaixaBank de que tras la fusión con Bankia planteará el mayor expediente de regulación de empleo (ERE) de la historia de la banca española, con 8.291 despidos y el cierre de 1.534 oficinas.

Para la vicepresidenta, son «inaceptables los altos sueldos y los bonus pagados a directivos» de entidades financieras, porque se trata de remuneraciones «que no se corresponden con la situación económica del país y aun menos en entidades que anuncian fuertes recortes de personal y cierres de oficinas».

Ha añadido que ha compartido «esta preocupación» con las propias entidades financieras y con el Banco de España.

La destrucción de empleo en el sector supone destrucción de valor y pérdida de capital humano para España «que no podemos permitirnos», ha añadido Calviño.

Ahora que se abre el periodo de negociación del ERE de CaixaBank, Economía seguirá marcando «claramente» una línea para que se minimice el impacto negativo sobre el empleo.

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