La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) calcula que la aprobación del ingreso mínimo vital sumará este año una décima de PIB al déficit público, según ha apuntado este jueves su presidenta, Cristina Herrero Prevé, además, que el impacto de la situación macroeconómica, excluidas las medidas adoptadas, reduzca en un 5,9 % los ingresos tributarios en el escenario más benigno.
Herrero ha comparecido en la Comisión de Hacienda del Congreso de los Diputados, donde ha expuesto el informe de la institución sobre el Programa de Estabilidad remitido a Bruselas por el Gobierno, en el que la AIReF preveía que la economía española se contrajera este año entre un 8,9 % y un 11,7 %.
La AIReF no ha modificado por el momento sus previsiones macroeconómicas para ajustarlas a las medidas adicionales de las últimas semanas, como la ampliación de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) o el ingreso mínimo vital, o la nueva disponible información.
Sin embargo, Herrero ha advertido de que «podría acabar haciéndolo», principalmente para incorporar aspectos positivos como la modificación de los ERTE -que acercan el fin de esta medida a la reanudación de la actividad- o las medidas adoptadas en la Unión Europea.
Sin embargo, la institución sí ha incrementado en dos décimas la previsión de déficit público, que el informe situaba este año en una horquilla de entre el 10,9 % y el 13,8 % del PIB, en función de la evolución de la pandemia, para situarlo entre el 11,1 % y el 14 % del PIB.
Una de estas décimas corresponde a la puesta en marcha del ingreso mínimo vital, un gasto estructural cuyo coste dependerá del entorno económico y para el que Herrero ha pedido diseñar bien sus características.
Ha recordado que la puesta en marcha de un ingreso mínimo era una recomendación europea ante la desigualdad existente en España, aunque ha subrayado que, dado que esta medida es estructural, «debe contar con la financiación correspondiente».
La otra décima adicional de déficit está relacionada con el gasto sanitario para afrontar la pandemia, que ha sido superior al que se estimaba el organismo en un principio.
Por lo que respecta a la evolución de la recaudación, la AIReF prevé que el impacto de la situación macroeconómica, excluidas las medidas adoptadas, reduzca en un 5,9 % los ingresos tributarios en el escenario más benigno, ya que la recaudación del IRPF se reduciría un 6,6 %; el IVA, alrededor del 10 %, y el impuesto de sociedades, entre el 16 y el 26 %.
La AIReF no ha modificado las previsiones de recaudación recogidas en el informe ya que los datos de ejecución presupuestaria están distorsionados por los aplazamientos y moratorias puestos en marcha para frenar los efectos de la pandemia.
Asimismo, Herrero ha insistido en la conveniencia de recurrir a la «cláusula de escape» prevista en la Ley de Estabilidad, que incluye la necesidad de elaborar un plan de reequilibrio, una «hoja de ruta» a medio plazo que debería contar con el mayor consenso posible.
Herrero ha eludido pronunciarse sobre el déficit autonómico, ya que se desconoce el impacto del gasto sanitario y del fondo de 16.000 millones, aunque ha considerado que las entregas a cuenta deberían ajustarse al impacto de la pandemia para evitar que este perjuicio se concentre en los ejercicios 2021 y 2022.
Con respecto a la publicación de los resultados de la segunda fase de revisión del gasto público, que Herrero se había comprometido a divulgar antes del verano, se ha retrasado debido a la pandemia, especialmente el referente al gasto hospitalario.
A pesar de ello, la intención del organismo es presentar los estudios relativos a los beneficios fiscales y las infraestructuras de transporte a finales de julio.
