La nueva fórmula de revalorización de las pensiones establece que subirán el 1 de enero de cada año conforme a «la inflación media registrada en el ejercicio anterior» y quedarán congeladas en caso de que el índice de precios de consumo (IPC) sea negativo, lo que no implica una pérdida de poder adquisitivo, a juicio del Gobierno.
Según el borrador, la reforma de pensiones que plantea el Gobierno establece que, cada cinco años y junto a los agentes sociales, se evalúen los efectos de la revalorización y traslade al Pacto de Toledo una propuesta de actuación «si fuera necesario corregir alguna desviación para preservar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones».
De esta forma, en el borrador que el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social sigue negociando con los agentes sociales, el Gobierno plantea derogar el índice de revalorización de las pensiones (IRP) de la reforma del PP de 2013, así como su factor de sostenibilidad, que será sustituido por «un nuevo mecanismo de equidad intergeneracional que operará desde 2027» que a la postre viene a ser lo mismo, pero cambiado de nombre.


