El índice de precios de consumo (IPC) se ha disparado hasta el 2,7 % en mayo, cinco décimas más que en abril y la tasa interanual más elevada desde febrero de 2017, por los productos básicos en un país como España que cuenta con 3,5 millones de parados más otros 550.000 en ERTE, según los datos confirmados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El precio de los alimentos, la electricidad y los carburantes ha sufrido un nuevo repunte en mayo, un encarecimiento de los productos imprescindibles que perjudica más a los hogares con menos ingresos. El transporte fue el grupo que más influyó en esta mayor inflación, elevando dos puntos hasta el 9,4 % el crecimiento de sus precios, debido al encarecimiento de los carburantes y lubricantes para uso personal, que hace un año se abarataban.

El encarecimiento de la energía intensificó en mayo el fuerte repunte de precios ya registrado en marzo (1,3 %) y abril (2,2 %), tras un 2020 de IPC negativo al que siguió un pequeño aumento en enero de 2021 (del 0,5 %, debido a la borrasca Filomena) y estabilidad en febrero (tasa del 0 %). El desglose de los datos revela que los combustibles líquidos se encarecieron un 44,6 % con respecto a mayo de 2020; la gasolina, un 24,2 %, y el gasóleo, un 21,4 %, y marcaron todos ellos incrementos históricos.
Dentro de esta partida, también influyó, aunque en menor medida, el encarecimiento de los automóviles, que se abarataron en 2020.
También tiraron al alza de la inflación el ocio y la cultura, cuyos precios subieron un 0,2 %, debido al menor abaratamiento de los paquetes turísticos, y los alimentos y bebidas no alcohólicas, con un incremento del 0,8 %, cinco décimas más que en abril, por el pescado, el aceite y la carne.
En menor medida, también aportó a la mayor inflación la vivienda, con un incremento de sus precios del 10,4 %, cuatro décimas más que en abril, por el encarecimiento del gasóleo para calefacción, que hace un año se abarató.
A la baja de los precios tiraron los hoteles, cafés y restaurantes, con una caída del 0,6 %, una décima más, por un menor encarecimiento de los servicios de alojamiento.
La inflación subyacente, que no tiene en cuenta los alimentos no elaborados ni los productos energéticos por ser los más volátiles, aumentó dos décimas, hasta el 0,2 %.
De esta forma, se queda dos puntos y medio por debajo del IPC general, la mayor distancia entre ambos índices desde que se comenzó a incorporar la inflación subyacente, en agosto de 1986.
Los precios subieron en mayo en todas las regiones y por encima de los incrementos de abril, destacando Castilla y León y Castilla-La Mancha con un aumento siete décimas más elevado que el mes anterior.
En términos mensuales, el IPC se situó en mayo en el 0,5 %, siete décimas por debajo del de abril, y recogió así el comportamiento del vestido y calzado (2,3 %) por la temporada primavera-verano, el transporte (1,1 %) por la gasolina y los alimentos (0,4 %) por la fruta y el aceite.
En cuanto al índice de precios de consumo armonizado (IPCA) -que mide la evolución de los precios con el mismo método en todos los países de la zona del euro- se situó en el 2,4 % interanual, cuatro décimas por encima del de abril, y en el 0,5 % mensual.
Daño a los más vulnerables
La secretaria de Empleo y Cualificación profesional de CCOO, Lola Santillana, ha criticado que además «el ingreso mínimo vital sigue sin llegar a la mayoría, el subsidio extraordinario de desempleo es insuficiente, se congela el salario mínimo, la subida salarial pactada se queda corta sin cláusula de revalorización y se encarece la vivienda».
El sindicato ha destacado especialmente la importancia de que se produzca una subida inmediata del salario mínimo, ya que considera que su congelación ha lastrado el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos y los ingresos de la Seguridad Social.
Los vulnerables pueden esperar; «esto es temporal», según Economía
El secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Gonzalo García Andrés, ha asegurado este viernes que el repunte de la inflación de mayo es «temporal» y que «se irá normalizando en los próximos meses».
En un vídeo distribuido a los medios de comunicación, García Andrés ha afirmado que vigilará «muy de cerca» la inflación, cuyo repunte en mayo, del 2,7 %, se debe a la confluencia de varios factores.
Entre ellos, el secretario de Estado ha citado las restricciones de oferta en un momento en que la demanda se ha reactivado y el «efecto base» de comparar los precios con la primavera de 2020, cuando los servicios «alcanzaron mínimos históricos» en pleno estado de alarma.
En cualquier caso ha defendido que la inflación subyacente, que no tiene en cuenta los elementos más volátiles, está «en un nivel muy próximo a cero», que es la misma tendencia que se observa en otros países europeos. El único problema es que los ciudadanos necesitan ‘elementos volátiles’, como son la alimentación y la energía, para sobrevivir.


