Esta es nuestra hemeroteca de contenidos hasta diciembre de 2023. Para ver las últimas publicaciones, accede a intereconomia.com.

El Paseo de la Castellana, en Madrid. EFE/ J.j. Guillén

Madrid, ciudad fantasma tras cerrar el Ayuntamiento todos los parques por la aglomeración de personas

El Ayuntamiento de Madrid ha decidido cerrar todos los parques de la capital ante la aglomeración de personas que se ha registrado durante la mañana, según han informado fuentes municipales, que han precisado que el cierre se hará efectivo a las 16.00 horas.

A lo largo de la mañana, la Policía Municipal se ha dirigido a los ciudadanos por megafonía por algunos de los parques más grandes de la ciudad, como la Casa de Campo, Madrid Río o el parque Juan Carlos I, recordándoles que deben permanecer en sus domicilios.

Fuentes municipales han explicado que el cierre afecta a todos los parques de la ciudad, no sólo a los que habitualmente se cierran cuando hay episodios de viento fuerte -que son El Retiro, El Capricho, Jardines de Sabatini, la Rosaleda del Parque del Oeste, Juan Carlos I, Juan Pablo II y las quintas de Fuente del Berro, los Molinos y Torre Arias.

La Policía Municipal ha explicado que diferentes patrullas han detectado que esta mañana había familias en los parques, sobre todo en los más amplios, a pesar de que las autoridades sanitarias recomiendan que las personas sanas se mantengan a más de un metro de distancia entre sí, y a más de dos si se trata de personas mayores o con problemas de salud previos.

Fuentes de la dirección de la Policía Municipal han informado a Efe de que ante esta circunstancia las patrullas van a utilizar megáfonos para recordar a los ciudadanos que no deben estar en los espacios públicos por la seguridad de todos, salvo de manera individual y manteniendo las distancias recomendadas

La aglomeración de personas en los parques no se ha producido solo en la capital, sino en varias zonas naturales de la región, como La Pedriza, donde los agentes forestales han denunciado que sus aparcamientos están llenos de coches de visitantes y han pedido, a través de Emergencias 112, que todos los ciudadanos abandonen las áreas recreativas de la sierra.

Emergencias 112 ha escrito en un tuit «Así no Madrid. Así no. Por favor, quédate en casa», junto a una foto de un estacionamiento de La Pedriza, en la sierra, con decenas de coches.

La Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad ha vuelto a hacer un llamamiento a la «responsabilidad» para que los madrileños se queden en casa, porque esa es «la mejor de las recomendaciones sanitarias», y que «no se aglomeren en la sierra, ya que no se pueden poner límites al monte público».

«Desde este departamento regional se han cerrado desde el viernes los ocho centros de educación ambiental y los cuatro centros de visitantes del parque nacional de la Sierra de Guadarrama.

Asimismo, desde el 112 se está aconsejando no ir a zonas de recreo y no aglomerarse en zonas al aire libre de la sierra», recuerda la consejería.

La consejera de Cultura y Turismo, Marta Rivera, ha recordado a los madrileños a través de las redes sociales que desde @TurismoMadrid «te ofrecemos rutas virtuales» sin necesidad de salir de casa. «Desde la Comunidad de Madrid os pedimos responsabilidad y seguir las indicaciones sanitarias. Necesitamos la colaboración de TODOS. Gracias».

Madrid, ciudad fantasma

Tras ese anuncio, casi nadie parece estar ya de paseo en el centro de Madrid el día en que el Gobierno ha aprobado la declaración de estado de alarma, que ha dejado vacías las calles de tiendas de moda y bares y a medio gas las de tiendas de alimentos y limpieza.

Trabajadores y ciudadanos con bolsas de la compra predominan en calles inusualmente vacías en una soleada mañana en la que Javier sigue al frente de su pequeño quiosco de chuches, patatas y agua en plena plaza de Callao, por la que deambulan medio perdidos una docena de personas, la mayoría turistas.

«No queda más remedio», explica. «Intento seguir con normalidad, pero con precauciones», explica Javier desde detrás de una mascarilla desechable que ha comprado esta misma mañana. «Dos euros, una barbaridad», dice indignado con quienes intentan sacar provecho de la epidemia de coronavirus que ha encerrado en sus casas a la inmensa mayoría de los madrileños.

Reconoce que la venta ha bajado «entre un 70 u 80 por ciento», pero necesita mantener la actividad por poco que sea: «Yo tengo que ganar, soy autónomo y nadie me va a perdonar la luz, el agua, el alquiler, la licencia, ni a mi ayudante», dice preocupado y calculando que, si la situación se mantiene, va a tener que despedir al chico que le ayuda con el quiosco.

Un poco más allá, dos policías municipales con mascarilla y guantes asisten a los escasos peatones frente a la puerta del Corte Inglés, que este sábado ha abierto solo la planta de supermercado y que luce en la fachada un inmenso luminoso que se suma a la campaña municipal de «Yo me quedo en casa».

La calle Preciados, una de las vías comerciales más populares de la ciudad aparece prácticamente vacía: tiendas de ropa, calzado, productos de belleza o bisutería están cerrados a cal y canto; muchos lucen un cartel en el que explican que han bajado la persiana por el coronavirus y que confían en volver a abrir antes de que acabe el mes de marzo.

Otra popular calle comercial de Madrid, la de Bravo Murillo, se despertaba este sábado con bastante ajetreo: no en vano se suceden las tiendas de alimentos, panaderías y fruterías, especialmente en el tramo más próximo a la glorieta de Cuatro Caminos, en torno al Mercado de Maravillas.

Casi nadie parece estar de paseo, todos los peatones portan bolsas de la compra y bastantes van ya con mascarilla y guantes, como Charo, una funcionaria de 59 años que aconseja «vida normal con un poquito de precaución» y se muestra convencida de que «la gente ha perdido un poquito los nervios», por lo que aconseja tranquilidad y un poquito de sentido común».

Un poco más allá, en la Panadería-Pastelería Marpadi, Isabel se sorprende de lo contrario: «La gente está muy civilizada, se esperan en la puerta y van entrando de uno en uno sin que nadie se lo mande».

Su única pena es que el público está comprando «sólo pan, ni una tarta, ni unos pasteles, ¡con la alegría que dan!», lamenta con una enorme sonrisa.

Dentro del mercado, decenas de personas se apiñan ante los puestos de carne y pollos asados, aunque José, auxiliar de información del centro que se ha comprado sus propios guantes y una mascarilla que cuelga alrededor de su cuello, asegura que de los cerca de 300 puestos que tiene el mercado, solo ha abierto un 70 por ciento. «Y eso se nota, esto está muy triste», lamenta.

Evarista, que regenta una droguería dentro del mercado, también tiene algo de público este sábado, aunque reconoce que «hasta ayer vendía perfumes y maquillajes, hoy sólo jabón, cepillos y mucha lejía. ¡Nos hemos vuelto muy limpias, pero poco coquetas, qué lástima!».

Esta noticia habla de:

Noticias relacionadas

Últimas noticias

Newsletter

Toda la actualidad en una Newsletter

Siempre al día con la mejor información económica, junto con las últimas noticias y evento, para que no te pierdas nada.