Arrecian las críticas a la opacidad de las negociaciones Comisión Europea y EE UU sobre un nuevo Tratado de Libre Comercio Transatlántico. Si este lunes el turno era para el ministro alemán de Finanzas, Sigmar Gabriel, este martes ha sido el secretario de Estado de Comercio Exterior de Francia, Matthias Fekl, quien ha pedido el fin de estas conversaciones.
La Comisión Europea, por su parte, desoyó las críticas de Alemania y aseguró que continuará con el mandato del Parlamento Europeo para mantener las negociaciones.
«Tiene que haber un parón claro, limpio y definitivo», ha asegurado Fekl en una entrevista a la emisora de radio «RMC» en la que justificó esta posición porque desde el principio esas conversaciones transatlánticas se han llevado a cabo «con opacidad» y han generado «mucha desconfianza y miedo».
El secretario de Estado francés precisó que la demanda francesa la concretará él mismo en el encuentro de responsables de Comercio Exterior de la Unión Europea programado para finales de septiembre en Bratislava.
A su juicio, en la situación actual y con el clima político no es posible que los negociadores de una y otra parte (la Comisión Europea, por la UE) sigan reuniéndose. De ahí el fin del proceso que reclama Francia, para en el futuro «poder reiniciar las negociaciones sobre nuevas bases con Estados Unidos, bases modernas».
El ministro de Economía y Energía alemán, Sigmar Gabriel, dio «de facto por fracasado» el proceso de negociación para la firma del tratado comercial entre Estados Unidos y la UE conocido como TTIP, que se negocia desde hace dos años. Ha sido el primer político europeo de primer nivel en augurar que esta negociación no tendrá éxito, cuando la posición oficial de Berlín es que hay que intentar que salga adelante antes de final de año.
El proceso «está de facto fracasado, aunque nadie lo haya reconocido abiertamente», aseguró al ser preguntado al respecto.
El ministro, que defendió el debate interno en su Partido Socialista a favor y en contra del TTIP, se mostró sin embargo favorable al acuerdo comercial con Canadá, conocido por su acrónimo CETA, que describió como el nuevo estándar de lo que deben ser este tipo de tratados.
Alemania es uno de los países donde los colectivos en contra del TTIP más fuerza han cobrado en el último año, pese a que la canciller Angela Merkel ha sido una de sus mayores defensoras a este lado del Atlántico.
