La Fundación Personas, que atiende a 2.500 personas con discapacidad o dependencia en Castilla y León, ha cumplido diez años bajo el paraguas de esa denominación, aunque lleva medio siglo trabajando en ese ámbito, y ahora se marca como reto abrir su abanico a los excluidos sociales.
Así lo ha trasladado a los periodistas el presidente de la Fundación Personas, Manuel Fernández, para quien los retos tras estos diez años bajo el paraguas de la Fundación Personas, de la que forman parte entidades que llevaban medio siglo trabajando por la discapacidad, son consolidar lo logrado y seguir creciendo, apoyando a otras personas excluidas en todos los ámbitos.
Se trata de un proceso lento, que no será de hoy para mañana, y que dependerá de los fondos y las ayudas de las administraciones, ha precisado Fernández, quien ha reconocido que otra de las preocupaciones de la Fundación, que no miedos, es el del envejecimiento tanto de las personas con discapacidad como de sus padres.
En esa línea se enmarca la iniciativa abierta para que recojan el testigo, de esos padres que se hacen mayores, los hermanos, cuñados o familias.
Hace diez años, en 2008, entidades del tercer sector que trabajaban en el mundo de la discapacidad decidieron «unirse para crecer juntos, ser más fuertes y alcanzar a dar respuesta a los problemas que ya se veían» venir y que la crisis puso sobre la mesa, ha recordado Fernández. Y gracias a esa unión, han logrado mantenerse, generar empleo y más servicios para las personas con discapacidad.
Para festejar esa década de trabajo, más de cuatrocientas personas con discapacidad, familias, profesionales y voluntarios, han conmemorado esta «década en positivo» en un acto celebrado en el Centro Cultural Miguel Delibes.
