Miguel Rodríguez Torres, mayor general del ejército venezolano y ex ministro de Maduro, no ha descartado un «estallido social» en Venezuela. Dentro del régimen chavista se le ve como un rival.
El mayor general del ejército venezolano Miguel Rodríguez Torres fue uno de los hombres más cercanos a Hugo Chávez durante la década que estuvo al frente de los servicios de inteligencia. Maduro lo reclutó para integrar su Gobierno, nombrándole ministro de Interior, pero duró en el cargo apenas un año.
Y es que, dentro de la cúpula chavista se le ve como un rival, mientras que tiene el respaldo en las encuestas, como el líder mejor valorado. En una entrevista a Diario Las Américas, ha realizado un extenso análisis sobre la situación actual del país y ha dado su visión sobre la posibilidad de un golpe militar, la hambruna que asola Venezuela y la encarcelación del opositor Leopoldo López.
Aún no tiene explicación para su cese en el cargo de ministro. Poco después, Maduro le ofrece un puesto en el nuevo Ministerio de Minas, pero lo rechaza ya que cree que es perjudicial para Venezuela. Su vida la dedica a la producción ganadera y agricultura, compaginándola con dar clases.
Su visión sobre Venezuela es más que preocupante, ya que las familias centran todos sus esfuerzos en «cubrir las necesidades básicas elementales: Tener la medicina para los enfermos, la comida y frenar los homicidios y secuestros (…)». La crisis es sistémica y asegura que un solo sector, como podría ser el petróleo, no es capaz de contrarrestar los efectos devastadores. «Llevamos tres años en una crisis gravísima y no hemos podido salir de ella porque seguimos con un discurso vacío y con propuestas que no van a la raíz de los problemas», ha afirmado.
La carga de profundidad va contra Maduro: «Uno de los peores errores que puede cometer un líder es no asumir la verdad, inventar excusas y buscar culpables». A su juicio, «hay una cantidad de errores en el manejo de la economía que debemos reconocerlos», ha apostillado. «¿Quién es el culpable de que el dólar tenga tres precios en Venezuela? ¿La oposición? No, el Gobierno y ese es el primer factor perturbador de la economía», ha reflexionado.
Respecto a la gestión de Maduro, cree que la crisis económica es la mejor definición del trabajo realizado por el Gobierno. «La crisis se debe a que no se han tomado medidas y las que se han tomado han sido a destiempo. Por los resultados puedes evaluarlo«, ha considerado.
Asimismo, afirma que en Venezuela no gobierna nadie, ya que Maduro niega la existencia de la Asamblea Nacional, y ésta rechaza al presidente. «Estamos como un barco a la deriva», ha resumido.
En cuanto a las acusaciones de Maduro sobre conspiraciones y guerra económica, el general asegura que «aquí ha habido conspiraciones todo el tiempo, pero si las hay ahora no puedo decirlo. Yo escucho las cosas que dice el Gobierno y ciertamente algunas me parecen un poco absurdas».
Por otro lado, no cree que haya un golpe de Estado para derrocar a Maduro, y ha apostado por una salida democrática, como es la convocatoria de elecciones, a las que se niega Maduro. «El Gobierno debe abrir los cauces para la participación ciudadana, que la crisis se defina por la voz del pueblo. Chávez lo dijo siempre: La voz del pueblo es la voz de Dios».
Además, hace valer la Constitución, un texto que «es tajante sobre cuánto dura el mandato de un Gobernador y no dice que si hay crisis se puede le prorrogar el mandato, las elecciones se deben hacer aunque sea con una cajita y un papelito». «Es violatorio de la Constitución no hacer las elecciones cuando son (…) cerrar las puertas a la democracia es abrírselas a la violencia», ha continuado. En este sentido, considera que «la democracia no puede ser buena cuando me beneficia y mala cuando no».
Sobre el estallido social, no ve el escenario más probable, pero sí «posible» debido a las condiciones objetivas a las que se enfrentan los venezolanos. «El dinero no alcanza para la comida, no consigues medicinas y la violencia en la calle«, ha desarrollado.
Sobre Leopoldo López, apunta que «había bastantes razones para meterlo preso», pero cree que políticamente fue un «error encarcelarlo y victimizarlo». «Ahora aparece como el líder opositor más valorado, si estuviera en la calle seguramente ni figuraría en las encuestas», ha asegurado.


