El secretario general del principal partido de la oposición en Zimbabue, el Movimiento para el Cambio Democrático (MDC-T), Douglas Mwonzora, aseguró hoy ante la tensión que vive el país que están «seguros de que el Ejército está en el proceso de tomar el mando».
En una entrevista telefónica desde Zimbabue con el canal sudafricano ANN7, Mwonzora reiteró: «Esta es la definición estándar de un golpe de Estado. Si esto no es un golpe, ¿qué lo sería?», a lo que añadió que el partido gobernante, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) «están en la etapa de negación, pero ya no tienen el control».
Movilización militar
Según testigos, en las primeras horas del miércoles estallaron disparos cerca de la residencia privada de Mugabe en Harare. Soldados armados asaltaban a los transeúntes en las primeras horas de la mañana en la ciudad, según AP, mientras que oficiales fueron vistos cargando municiones cerca de un grupo de cuatro vehículos militares.
Dos horas más tarde, los soldados invadieron la sede de ZBC, la emisora estatal de Zimbabue, y ordenaron al personal que abandonara la oficina. Varios empleados de ZBC fueron maltratados, según testigos. Poco después, tres explosiones sacudieron el centro de la capital de la nación africana, cerca del campus de la Universidad de Zimbabue.
«No es un golpe»
A través de una declaración transmitida desde ZBC, un funcionario militar ha anunciado que no se trata de un golpe de Estado, que el presidente Mugabe está sano y salvo, y que su seguridad está garantizada. Además, ha agregado que el Ejército encontrará a los «criminales que rodean» al presidente para remediar «el sufrimiento del país».
#Zimbabwe Military now in charge, say they are targeting criminals around Mugabe but Mugabe and family are safe. pic.twitter.com/bbuXxRkUB5
— Dewa Mavhinga (@dewamavhinga) 15 de noviembre de 2017
Al respecto del mensaje que un portavoz del Ejército leyó en la televisión nacional esta noche, en el que descartó que se estuviera produciendo una «toma militar» del Gobierno, Mwonzora consideró que «es un comunicado normal cuando los militares intervienen».
«Hay mucho resentimiento contra (el presidente) Robert Mugabe y su esposa (Grace)», subrayó el político opositor, que pidió a los ciudadanos que «tengan cuidado», ya que «la situación es anormal».
Aunque el secretario general del MDC-T aseveró que «es la hora de salvar al país», reclamó que «no se permita que haya derramamiento de sangre».
El mismo canal de televisión contactó con un portavoz del ZANU-PF, Kennedy Mandaza, que se encontraba en Sudáfrica y tan solo indicó que «está siguiendo de cerca cómo se desarrolla la situación en Zimbabue».
La conversación telefónica con Mandaza se perdió después de ser preguntado por el paradero del presidente Mugabe, que según el canal sudafricano SABC, podría encontrarse bajo arresto domiciliario.
La tensión en Zimbabue empezó a aumentar en la tarde de ayer, después de que varios tanques fueran vistos en dirección a Harare, solo un día después de que el jefe de las fuerzas armadas del país, Constantine Chiwenga, advirtiera de que se tomarían «medidas correctivas» si continúa la purga de veteranos en el partido de Mugabe (de 93 años y en el poder desde 1980).
El ZANU-PF respondió afirmando que las palabras de Chiwenga sugerían una «conducta de traición» destinada a «incitar a la insurrección y al desafío violento del orden constitucional».
Problemas con la sucesión
En el contexto de fondo de este cruce de acusaciones se encuentra la destitución, la semana pasada, del vicepresidente Emmerson Mnangagwa, que sonaba como sucesor de Mugabe, al igual que la primera dama Grace Mugabe, a la que los expertos apuntan como directora de las purgas para allanar su camino hacia el poder.
Mnangagwa huyó a Sudáfrica y, en un comunicado, sostuvo: «Pronto controlaremos los resortes del poder en nuestro bello partido y país».


