PSOE y PP han descartado por activa y por pasiva unas terceras elecciones, si bien el PSOE ha dejado claro que no pactará con el PP, descartando así la gran coalición. De esta forma, uno de los dos partidos o incluso los dos se tendrán que entender con varias formaciones ya que no obtendrán la mayoría absoluta.
Sin embargo, el PSOE ha dejado claro que no habrá gran coalición, por lo que las opciones pasan por una abstención del PP para dejar gobernar al PSOE, o bien por una abstención de los socialistas para que el PP mantenga el poder. De esta forma, uno de los dos partidos tendrá que dar su brazo a torcer para evitar una nueva convocatoria electoral de cara a diciembre.
El ministro de Economía y Competitividad en funciones, Luis de Guindos, ha descartado que vaya a haber unas terceras elecciones generales en vista del escenario que dibujan los sondeos y se ha mostrado convencido de que tras el 26-J habrá un gobierno presidido por Mariano Rajoy.
El PSOE, por su parte, ha asegurado que tampoco se repetirá una nueva convocatoria electoral, pero descarta por completo apoyar a Rajoy o al PP para que continúen en el Gobierno. Asimismo, ha impuesto líneas rojas para pactar con Podemos, mientras hacen migas con Ciudadanos.
De Guindos, de visita por Vigo, ha hecho hincapié en que existen «dos principios fundamentales en todos los gobiernos de coalición en Europa», de los que en España, ha dicho, «tenemos poca experiencia». Uno de ellos es que «siempre las coaliciones las dirige el partido que ha tenido más votos y más escaños», y el segundo, «que no se cuestiona a los líderes de los diferentes partidos«.
De Guindos ha incidido en que el PP, en esta recta final de campaña, «tiene que acumular el voto útil y moderado» para hacer frente al «populismo» que encarna Unidos Podemos, cuyo hipotético sorpasso al PSOE ha lamentado, ya que «no es una buena noticia para España».
Ha hecho hincapié en que las consecuencias de ese «populismo» del que reniega «es lo que estamos viendo en Grecia, con recortes por importe del 3% del PIB, reducciones de pensiones, ajustes de gasto público en educación, sanidad (…) eso es lo que hay que evitar», ha proclamado.
El ministro ha incidido en que «ese populismo que promete mucho, atajos, fórmulas mágicas, lo único que genera es frustración en las sociedades».
Sobre el referéndum del Brexit, ha admitido que supone «un elemento de volatilidad» y ha hecho votos por que gane la propuesta de la continuidad de Reino Unido en la UE, tanto porque «es lo mejor para todos», como también porque ayudaría a «combatir a los populismos en Europa».
