El segundo avión que el Gobierno ha fletado esta semana para evacuar al personal que colaboró con las autoridades españolas en Afganistán ha aterrizado a las 20.45 horas en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) con 160 refugiados de 28 familias que han sido recibidos por cuatro, Defensa, Sanidad, Interior y Asuntos Exteriores de los 22 con los que cuenta el Gobierno de Pedro Sánchez, el más amplio y costoso de toda la democracia.
En la base aérea han recibido el avión de AirEuropa a pie de pista, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, la ministra de Defensa, Margarita Robles, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la ministra de Sanidad, Carolina Darias.
Se trata del segundo vuelo que llega desde Islamabad (Pakistán), tras el fletado ayer lunes con 84 refugiados afganos, entre ellos varios menores de edad y mujeres. El avión ha llegado a la base con una hora de retraso respecto al horario previsto inicialmente.
En la base de Torrejón estaba preparado todo el dispositivo para recibir a este nuevo contingente de afganos, en una operación que diseñó un grupo de trabajo integrado por representantes de los ministerios de Asuntos Exteriores, Interior, Sanidad, Defensa e Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Según fuentes de Defensa, en este grupo hay más de 50 menores, muchos de los cuales han bajado del avión en brazos de sus madres o padres, abrigados con mantas tras el largo viaje.
Tras recibir a los refugiados, que han descendido en grupos de hasta 17 personas, los cuatro ministros han coincidido en señalar que esta es la mejor manera de concluir el Día de la Fiesta Nacional, mostrando a una «España solidaria, generosa y que construye», en palabras de la titular de Defensa, Margarita Robles.
Con este vuelo concluye la segunda fase de evacuación, según los ministros, que han explicado que, no obstante, se sigue trabajando con los excolaboradores afganos que están en peligro.
Recientemente el ministro de Asuntos Exteriores viajó a Pakistán y a Catar para trasladar a sus autoridades el deseo de establecer vías para evacuar desde Kabul a los colaboradores afganos que no pudieron salir de su país en la primera fase de repatriación.
Catar y Pakistán son los estados que tienen una mayor relación política con los islamistas radicales afganos.


