Estamos acostumbrados a los hábitos incorrectos de nutrición, pero en el pasado las madres y abuelas sabían por conocimiento e instinto los peligros del azúcar refinado y lo importante de su restricción. Eran conscientes de este veneno silencioso.
Revisando comportamientos del pasado, en Solnatura han comprobado diferentes costumbres.
Por ejemplo antes cuando se iba a la playa las madres y abuelas después de un par de horas daban una fruta como sandia o melocotón que lavaba en el mar.
Aquello era muy inteligente y conveniente ya que ambas frutas tienen gran cantidad de potasio que es el mineral que más se pierde al deshidratarnos junto con el sodio, el cual quedaba cubierto con el agua de mar. Ahora en cambio vemos por todos lados helados, refrescos y dulces industriales antes, durante y después de ir a la playa, al campo, o al hacer deporte, recuerdan.
El dato importante es que nuestro cuerpo pide minerales después de una escapada donde hemos tenido un esfuerzo físico y una deshidratación mayor a lo habitual y sin embargo le damos azúcar refinada que además de acidificarnos más, consume nuestras reservas de minerales. Qué mejor manera de debilitar y destruir nuestro cuerpo.
La restricción de helados, refrescos y dulces en los niños, limitando su consumo solo en ocasiones, hace que de adulto sea comedido en su consumo. De alguna manera aprende a reconocer un peligro bajo la apariencia de sabrosos y suculentos helados y pasteles.
Así que es importante formar a nuestros hijos desde temprana edad. El azúcar refinado es tremendamente adictivo y es responsable de muchos problemas de salud, de hecho se le llama “El asesino silencioso”, alertan desde Solnatura.
El azúcar blanco desequilibra las funciones reguladoras del cuerpo. Inhibe el sistema inmunológico y debilita las defensas contra enfermedades infecciosas. Destruye el equilibrio de los minerales, creando por ejemplo deficiencia de cobre y de cromo, e interfiere en la absorción de calcio y magnesio. Esto es una violación total al sentido común. La destrucción lenta está asegurada.
Puede provocar una subida rápida de adrenalina, lo cual produce hiperactividad, ansiedad, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
Hace aumentar significativamente el colesterol total y los triglicéridos.
El azúcar refinado causa pérdida de elasticidad y funcionalidad de los tejidos, alimenta las células cancerígenas, debilita la vista, provoca cataratas y miopía. Además de acidez o la enfermedad de Crohn, nvejecimiento prematuro, artritis, asma, esclerosis, candidiasis, piedras en la vesícula, apendicitis, hemorroides, varices, osteoporosis o enfisema.
