Hiperactividad, causa del fracaso escolar

Noticias 07/10/2016

Un niño desobediente, asocial, agresivo y que interrumpe constantemente son algunos de los síntomas asociados al déficit de atención con hiperactividad.

La hiperactividad es un trastorno muy difícil de diagnosticar ya que estos síntomas deben ser crónicos y no fruto de una rabieta puntual. Entre sus principales consecuencias se encuentra el fracaso escolar. Los niños hiperactivos no son capaces de controlar su propio comportamiento, apenas tienen amigos o relaciones sociales, ansiedad, baja autoestima y con frecuencia deriva en el consumo de drogas y alcohol. Este trastorno lo sufren cerca del 5% de la población escolar.

La falta de comunicación debido a las dificultades que supone tratar con un menor con hiperactividad es el principal foco de inestabilidad en el seno familiar. La desobediencia reiterada, rabietas, desorden, insultos, contestaciones agresivas y amenazas son parte de los síntomas. En el colegio, no hay existen para ellos normas ni respeto alguno por profesores y el resto de alumnos con interrupciones continúas, incapaces de no cerrar la boca en clase y sin apenas ningún tipo de relación social.

El TDAH se debe a un retraso en la maduración de una parte del cerebro situada en el lóbulo prefrontal -responsable de la planificación y la inhibición y del circuito la motivación y la recompensa-. En la edad adulta produce faltas de memoria en el trabajo e incapacidad para posponer la adjudicación de una acción, ya que solo se vive el presente.

Existe un trátamiento farmacológico, pero es necesario antes la intervención de psicólogos especializados en el asunto para poder sanar el trastorno. Los fármacos son compuestos de noradrenalina y dopamina, dos estimulantes de la concentración y la motivación. No obstante, se recomienda que el fármaco sea el último recurso tras probar terapias.

Para un diagnóstico correcto se realiza una evaluación consistente en pruebas auditivas, visuales, funciones ejecutivas, ensayos realizados en otras pruebas para descartar otros trastornos y enfermedades como la dislexia o dispraxia. Así como un estudio detallado de su entorno familiar y escolar.

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