Los habitantes de Houston no salen de su sorpresa por la magnitud de las inundaciones causadas por la tormenta tropical Harvey, que pese a las advertencias, superan todas las previsiones y se han convertido en las peores de su historia.
Los más de dos millones de habitantes de Houston vivieron hoy el tercer día desde que Harvey, que entró por la costa de Texas como un poderoso huracán de categoría cuatro, llegó el sábado ya degradado en tormenta tropical, pero desde entonces no ha dejado de llover constantemente como nunca se ha visto.

Las autoridades calculan en más de 630 milímetros la lluvia caída en sólo 24 horas, más de la mitad del registro habitual de un año, lo que ha dejado ya autopistas, avenidas principales y barrios enteros cubiertos por las aguas.
Houston, que entre la ciudad y el área metropolitana suma 6,5 millones de personas, sigue sufriendo hoy las constantes lluvias y las autoridades han informado de miles de desplazados.
El agua cae con tal fuerza que los embalses de Barker y Addicks, cercanos a la ciudad, se han desbordado y forzado más evacuaciones. Las autoridades locales subieron hoy a al menos 30 muertos la cifra provisional de víctimas en el sur de Texas
Y el Centro Nacional de Huracanes espera que en los próximos días las precipitaciones alcancen entre 380 y 625 milímetros en el norte de la costa de Texas y el suroeste de la vecina Luisiana.
Una ciudad sin leyes urbanísticas
Sin embargo, según revela un estudio elaborado por dos centros de investigación estadounidenses, el GeoTechnology Research Institute y el Houston Advanced Research Center, la cuenca del río White Oak Bayou, que incluye gran parte del noroeste de Houston, ha perdido más del 70% de sus humedales solo entre 1992 y 2010. Ahora, estas zonas están completamente pavimentadas. En conjunto, según el documento, la región ha perdido la capacidad de manejar casi 15.000 millones de litros de agua de tormenta.

La devastación provocada por Harvey es solo el último ejemplo de las consecuencias que está teniendo el enfoque de desarrollo de esta ciudad. Según un artículo publicado en ‘Quartz’, Houston es la ciudad más grande de EE.UU. sin una legislación urbanística. Además, no cumple con las regulaciones gubernamentales en su afán de favorecer el crecimiento, aunque a menudo sea a expensas del medio ambiente. Como consecuencia, no solo se han destruido una gran cantidad de humedales, sino que también se han construido edificios en zonas propensas a las inundaciones.


