Brasilia, 1 jun.- El presidente interino de Brasil, Michel Temer, volvió a pedir hoy la confianza de la sociedad en las medidas que ha propuesto para recuperar la economía del país, pero insistió en que ese «esfuerzo» demandará «sacrificios».
Temer realizó estas declaraciones en una ceremonia en la que asumieron sus cargos los nuevos presidentes de la petrolera estatal Petrobras, de los mayores bancos públicos del país y de un instituto de investigación social y económica vinculado a la Presidencia.
En su discurso, el presidente interino afirmó que ha asumido el Gobierno en medio de «una gran conjugación de problemas ocasionada por errores que comprometieron la gobernabilidad y la calidad de vida de nuestra gente», en alusión a la gestión de la mandataria Dilma Rousseff, suspendida para responder a un juicio político.
«Hoy tenemos más de 11 millones de desempleados, la inflación bajo vigilancia, un déficit que en realidad llega a 170.000 millones de reales (unos 42.220 millones de dólares) y ese es el escenario en que asumimos el Gobierno», declaró.
Temer dijo que no pretendía «hablar de herencias», pues se debe «modificar esa idea de que el pasado es responsable del presente», pero sí aclaró que «es necesario evitar que eventuales oportunistas» le achaquen «los errores anteriores».
El presidente interino reafirmó que, pese a ese cuadro, tiene «la más absoluta convicción de que es posible revertir ese escenario y retomar la confianza y el crecimiento», aunque advirtió de que eso no será posible sin «sacrificios», en los cuales no ahondó.
Temer ratificó que los presupuestos de los programas sociales no serán alterados y que los recortes en el gasto público no llegarán a las áreas de educación y salud, que consideró prioritarias.
También aseguró que, con solo veinte días en el cargo, está en condiciones de «presentar al país una nueva agenda positiva de reconstrucción nacional».
En ese sentido, destacó la decisión de reducir de 31 a 24 el número de ministerios, la aprobación de una nueva meta de déficit fiscal que calificó de «realista» y la propuesta de establecer un techo constitucional para el gasto público.
Temer no hizo alusión a los datos oficiales, según los cuales la recesión de la economía brasileña se agravó en el primer trimestre de este año, en el que se contrajo 5,4 % respecto al mismo período de 2015.
En el acto, el economista Pedro Parente asumió la presidencia de Petrobras, empresa que está en el centro del mayor escándalo de corrupción descubierto en el país, que salpica a una veintena de empresas privadas y a medio centenar de políticos de todo el arco parlamentario.
Temer hizo una ligera alusión al caso y fue para reiterar «por enésima vez», según dijo, que «no existe ninguna posibilidad de interferencia del Ejecutivo» en las investigaciones sobre las corruptelas en la petrolera.
En forma indirecta, pareció aludir a la renuncia de dos de sus ministros en apenas veinte días, debido a la difusión de unas grabaciones en las que criticaban la conducción de la investigación en Petrobras. EFE


