Juan Ramón Rallo ha afirmado que «el impuesto de matriculación es una herramienta recaudatoria, un impuesto genérico que no tiene en cuenta el uso y el perjuicio que genera el automóvil».
La industria del automóvil se ha reunido en el foro “Perfilando la nueva fiscalidad del automóvil”, organizado por el Observatorio del Vehículo de Empresa, CVO y promovido por Arval. En este foro se han debatido las necesidades del sector y se han propuesto medidas, en un momento en el que se está planteando una reforma de la fiscalidad del automóvil.
Manuel Orejas, director del CVO, ha moderado un foro que ha arrancado con la ponencia de José Ramón Rallo, Doctor en Economía, director del Instituto Juan de Mariana, y profesor en el centro de estudios OMMA y en IE University. Para Rallo, la fiscalidad del automóvil debería financiar el mantenimiento de servicios comunitarios (sobre todo, las carreteras y compensar las externalidades negativas que genera (medioambientales, pérdidas de tiempo y recursos por los atascos, molestias en las ciudades…). En ambos casos, “el impuesto ha de estar relacionado con el uso que se haga de las infraestructuras y las externalidades negativas que se generen. El impuesto debería tener en cuenta los costes reales que estos factores generan, es decir, lo que se paga ha de estar vinculado al uso real y al perjuicio real que se está generando. Se trata de buscar precios fidedignos, no de dar subvenciones encubiertas”, asegura Rallo.
“Ahora hay dos grandes impuestos. El de matriculación no tiene ninguna lógica económica y debería desaparecer. Es una herramienta recaudatoria, un impuesto genérico que no tiene en cuenta el uso y el perjuicio que genera el automóvil. Paga lo mismo quien usa el coche todos los días, que quien no lo usa”. El segundo impuesto cercano al sector es el de hidrocarburos, que está más vinculado a las necesidades medioambientales. Sus problemas son dos, el primero, que no resuelve el problema de la congestión, de los atascos: solo “ataca” la contaminación. El segundo es que cada vez es menos relevante su ayuda al medio, pues el consumo medio cae año tras año y podría hasta desaparecer cuando todos los coches sean eléctricos.
Para José Ramón Rallo, la fiscalidad actual solo proporciona soluciones parciales e ineficientes. “La solución óptima que yo propondría sería el establecimiento de peajes dinámicos, según el lugar y el momento, que incorporen el coste de los servicios comunitarios y las externalidades medioambientales y no medioambientales. No es complicado técnicamente, pero sí desde un punto de vista político. Dentro de las ciudades, este sistema podría establecerse como en Singapur. Allí, desde mediados de los años 70 hay peajes dentro de la ciudad. Al principio eran estáticos, ahora son dinámicos y están ajustados con modelos econométricos en tiempo real. Se trata de portales en las vías de acceso a la ciudad que leen el dispositivo de cada automóvil y le manda una orden de pago. El coste de los portales y los dispositivos (unos 150 dólares la unidad” es asumible y el sistema permite individualizar el pago con un servicio de precios dinámico según múltiples factores. Con estos peajes de podrían eliminar los impuestos actuales y cada contribuyente pagaría por el uso real del automóvil”.
“La solución subóptima es combinar el de hidrocarburos y establecer peajes fijos estáticos en las ciudades, como los de Londres. Es una mejora respecto a la situación actual, pero no la solución óptima”.
En un momento en el que el Gobierno plantea una revisión de la fiscalidad del automóvil, el Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO), ha reunido a los principales actores del sector. Promovido por Arval, el CVO organiza este foro para analizar al más alto nivel hacia dónde debe ir esta reforma y realizar un análisis económico.
En esta jornada han participado el vicepresidente ejecutivo de Anfac (Mario Armero), junto con los presidentes de Aniacam (Germán López Madrid), Ganvam (Juan Antonio Sánchez Torres), la Asociación Española de Renting (Agustín García) y el secretario general de Faconauto (Blas Vives). Entre todos han puesto sobre la mesa las medidas fiscales concretas que hay que poner en marcha para sacar adelante una legislación que impulse la industria del automóvil en su sentido más amplio.
Moderados por el director del CVO, Manuel Orejas, en este foro se ha debatido sobre aspectos de actualidad tales como la conveniencia o no de eliminar el impuesto de matriculación, la adecuación o no del impuesto de circulación a criterios medioambientales, la necesidad o no de un plan de incentivo al achatarramiento o las restricciones de circulación a los vehículos como medida para mejorar la calidad del aire, entre otros temas.
