La compañía tecnológica Indra volvió a beneficios en el primer trimestre del año al ganar 11,8 millones de euros frente a la pérdida de 19,6 millones que se anotó en el mismo periodo del año anterior.
Los ingresos alcanzaron los 628 millones, lo que supone una caída del 6,3 % en moneda local (del 10,5 % en términos reportados) debido a una política de contratación más selectiva, a la evolución del negocio en Latinoamérica y a retrasos en proyectos en países dependientes del petróleo y materias primas, según las cuentas remitidas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La caída de ingresos en moneda local, señala la compañía, fue similar a la del trimestre anterior.
El segmento de verticales de Tecnologías de la Información (TI) facturó un 8 % menos en moneda local y registraron un peor comportamiento frente a la división de Transporte & Tráfico y Defensa & Seguridad (T&D), cuyos ingresos cayeron un 4 %.
Pese a la caída de ventas, la contratación en el primer trimestre creció un 2 % en moneda local.
Los otros ingresos se situaron en 8,9 millones frente a los 33,2 millones del primer trimestre de 2015, como consecuencia de la menor aplicación de subvenciones de proyectos de I+D finalizados y la menor capitalización de gastos de I+D en el periodo.
Excluyendo dicho impacto, hubieran alcanzado unos niveles similares a los de un año antes.
La generación de caja en el primer trimestre se situó en 47 millones frente a los -79 millones de 2015, gracias a la mejora en la rentabilidad y en el capital circulante neto.
Excluyendo el impacto de la reestructuración de plantilla entre enero y marzo (17 millones) y la salida de caja en el trimestre por los proyectos onerosos provisionados durante el 2015 (21 millones), entre otros factores, la generación de caja se habría situado en 110 millones.
Los aprovisionamientos y otros gastos de explotación cayeron un 21 % hasta los 263 millones de euros debido a la menor subcontratación, la ejecución de los planes de optimización de costes, el descenso del volumen de ventas y el consumo de provisiones.
La deuda neta se situó en 659 millones de euros, el 11 % menos que los 741 millones de un año antes, y representó un nivel de apalancamiento de 4,7 veces el resultado bruto de explotación (ebitda) recurrente de los últimos doce meses.
Al cierre del primer trimestre de 2016, la plantilla total de Indra estaba formada por 35.972 profesionales, lo que supone un descenso del 8 %. En España la caída fue del 9 %.

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