Cellnex, el principal operador de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas de Europa, colabora activamente en la lucha contra la pandemia de coronavirus.
La insuficiencia respiratoria se ha revelado como una de las complicaciones más graves del COVID-19 y la falta de respiradores se convirtió en uno de los principales retos para el sistema sanitario, durante el pico de la pandemia. Por esta razón, Cellnex participa con fondos y con sus soluciones en el ámbito de Internet de las Cosas en el desarrollo de un respirador de campaña, que contribuyó sustancialmente a paliar la falta de recursos y evitar el colapso de las urgencias y las UCIs médicas.
Se trata del respirador Leitat 1, fabricado con impresoras 3D industriales en la incubadora del Consorci de la Zona Franca de Barcelona y homologado en estudio clínico por la Agencia Española del Medicamento.
Un equipo de ingenieros de Cellnex, con amplia experiencia en Internet de las Cosas y en redes de comunicación, ha conseguido dar con una solución que, garantizando la seguridad y la eficiencia requeridas para la homologación, recoge los datos del respirador en tiempo real y los transporta para su análisis a través de una aplicación. El resultado facilita enormemente el trabajo de los profesionales médicos ya que les permite un control minucioso de los pacientes. Este respirador de emergencia tiene un coste de fabricación inicial de 5.000 euros que, en caso de escalarse para una gran producción podría bajar sustancialmente. Aunque por el momento se han producido alrededor de 100 unidades completamente funcionales y repartidas en distintos hospitales de Cataluña, está previsto fabricar al menos otras 400. Ahora que las cifras de contagios y pacientes graves parecen haber disminuido, el respirador permite también a los hospitales devolver ventiladores a las zonas de cirugía y anestesia a las que pertenecían y que permanecían paralizadas por la emergencia sanitaria.
Pese a la recuperación de los hospitales y el menor número de contagios, el proyecto no se ha paralizado, sino que continúa su curso para dar respuesta inmediata a futuros rebrotes o poder exportarlo a otros países que lo necesiten. Para ello, se busaca la forma no solo de contar con el respirador, sino de conectarlo para leer en tiempo real los datos del paciente y poder así analizarlos de manera eficiente. Esto es precisamente lo que permite la tecnología implantada por Cellnex.


