Las nuevas exigencias del BCE hunden a la banca italiana

Noticias 04/07/2016

Los inversores en la banca italiana han desatado una oleada de ventas poco después de iniciarse la jornada de este lunes. Las caídas en los principales bancos alcanzaban el 7%, momento en el que han sido suspendidos por temor a un nuevo «crash» -caídas superiores al 10% en una solo sesión-.
Banca Monte Paschi Siena, Banca Popolare Emilia Romagna, Ubi Banca y Unicredit han sido suspendidos de cotización por temor a más caídas. Banca Popolare Emilia se hunde un 5%, Intensa Sanpaolo pierde casi otro 5%, Finecobank retrocede un 4,5%, Ubi Banca cae un 4%. El resto de bancos, como Unicredit se dejan un 3,66%.
El desplome se registra tras un rumor que apuntaría que el Banco Central Europeo (BCE) ha exigido al instituto crediticio toscano a reducir 10.000 millones de euros presentes en créditos morosos de la banca italiana. El rumor ha pasado a ser noticia ya que ha sido confirmado por Monte Paschi de Siena.
Se trataría de un objetivo superior al previsto en el Plan Industrial del banco, centrado en vender antes de 2018 un total de 5.500 millones de euros de créditos morosos de la banca italiana, entre otras cosas. También comenzaron la semana con graves caídas Banco Popolare (3,95%), Banco Popolare Milano (3,77%) e Intesa Sanpaolo (4,17%).

El BCE da 4 días a Monte Paschi di Siena

El italiano Banca Monte Paschi di Siena (MPS) ha admitido este lunes que el Banco Central Europeo (BCE) le ha urgido a reducir en 10.000 millones de euros el volumen de sus créditos morosos, circunstancia que motivó la suspensión hoy de su cotización. En un comunicado posterior a la tensión vivida en la Bolsa de Milán, el MPS indicó que ha recibido una carta del BCE en el que se le notifica «la intención de pedir al banco el respeto de determinados requisitos relativos, en especial, a los créditos morosos».
El banco añade en el comunicado que se trata de un «proyecto» de decisión y que en la carta se le ofrece al MPS la posibilidad de que presente sus soluciones antes del próximo día 8 de julio.
En ese «proyecto» al que se refiere el MPS se indica que el BCE le pide al banco que antes del próximo 3 de octubre presente un plan en el que defina las medidas que pueda adoptar para reducir el coeficiente entre sus créditos morosos y el total hasta el 20% de estos en el horizonte de 2018.
En el comunicado se añade que ha comenzado a mantener contactos con el BCE para «comprender el alcance preciso» de las indicaciones contenidas en ese «proyecto de decisión».

La CE autoriza el rescate bancario

El pasado 1 de julio la Comisión Europea (CE) autorizó bajo las normas de ayudas de Estado y hasta finales de año un sistema de garantías públicas para la banca italiana solvente que cubre medidas de liquidez y está pensado como «medida preventiva».
Bruselas precisó que no se espera que las garantías tengan que utilizarse y negó que exista un vínculo alguno entre este sistema de garantías y una recapitalización de bancos italianos.
«Este sistema permite a los bancos solicitar garantías estatales como colateral, a fin de ayudarles a cubrir necesidades de liquidez», según anunció entonces el Ejecutivo comunitario.
El Gobierno de Mateo Renzi mantiene contactos con el Gobierno italiano sobre los planes de rescate de las entidades más frágiles de su sector bancario, que Roma aspira a realizar con una inyección de fondos públicos sin aplicar quitas a los inversores, contraria a las reglas europeas.
«Puedo confirmar que estamos en contacto con las autoridades italianas», afirmó el portavoz comunitario de Competencia, Ricardo Cardoso, en una rueda de prensa.
«Basándonos en los precedentes, hay varias soluciones que pueden aplicarse y que cumplirían completamente con las reglas europeas sobre liquidez y falta de capital de los bancos sin que tenga efectos negativos en los inversores minoristas», añadió el portavoz.

Fitch urga en la herida abierta de la banca italiana

La agencia de calificación Fitch ve «difícil» una solución a la situación de algunos bancos italianos que pase por una aportación de dinero público debido a los impedimentos que plantean las normas de la UE.  «La volatilidad del mercado después del referéndum en el Reino Unido golpea con especial dureza al sector bancario italiano porque es uno de los más débiles de Europa», estimó Fitch en un comunicado tras conocerse los problemas que hoy sufren los valores bancarios en la Bolsa de Milán.
«La rentabilidad y la generación interna de capital son débiles. La presión de la calidad de los activos está detrás de las valoraciones negativas para varios bancos de gran y medio tamaño», continuó la agencia de calificación de riesgo.
Fitch recordó que recientemente rebajó la calificación de tres de las instituciones bancarias italianas, Banco di Desio, Banco Della Brianza e ICCREA.

Una banca con activos de baja calidad

En relación con los intentos del Gobierno de Matteo Renzi de «explorar iniciativas para fortalecer la capitalización de los bancos mediante el empleo de fondos públicos» la agencia estima que eso destaca «la presión sobre el sector bancario de la baja calidad de los activos».
El informe de Fitch se hace eco de las informaciones aparecidas en medios de comunicación sobre la intención, no confirmada por las autoridades italianas, de que se considera inyectar directamente fondos públicos en las entidades con mayores problemas de créditos morosos en sus balances. Y añade que la efectividad de una intervención semejante dependería de su «tamaño».
Fitch recuerda que los bancos sufren las consecuencias del gran peso de los créditos morosos y que la reducción de estos mejoraría las perspectivas de las entidades.
Sin embargo, la agencia estima que será «difícil» que se consiga el consenso político necesario para autorizar la inyección de fondos públicos según el artículo 108 del Tratado de la Unión Europea, que exime a los Estados del cumplimiento de las normas de ayudas de estado en determinadas circunstancias.
En cuanto a la posibilidad de que se llegue a una solución que consista en una recapitalización interna -mediante la cual las pérdidas incurridas afecten fundamentalmente a los propietarios de las entidades afectadas- Fitch estima que Roma querría evitar las «consecuencias políticas» de esa actitud.
Y menciona la polémica que siguió a finales de 2015 al conocerse las medidas autorizadas en relación con el rescate de cuatro bancos que estaban al borde de la quiebra (Banca dell’Etruria, Banca Marche, Cassa di Risparmio di Ferrara y Cassa di Risparmio di Chieti).
«Los inversores privados tienen aproximadamente un tercio de la deuda bancaria italiana y una recapitalización interna afectaría a la estabilidad financiera y a la confianza de los titulares de depósitos», advierte Fitch.
Por último, la agencia reconoce que ha habido en los últimos meses «una cantidad de iniciativas legislativas sin precedentes» para ayudar a los bancos a poner en orden sus balances y que esto demuestra que las autoridades italianas están «comprometidas» a abordar los problemas.
«Pero estas iniciativas llegan tarde y podrían demostrarse menos efectivas de lo que el Gobierno pretende», termina Fitch.

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