El consejero de Educación valenciano, Vicent Marzà, ha puesto en la calle a 1.300 docentes, víctimas de la política lingüística de la Generalitat.
«Tengo 61 años y soy un funcionario interino con más de 31 años de trabajo como profesor de Educación Secundaria. En mi larga experiencia profesional, con una trayectoria intachable, he recorrido más de quince centros educativos distintos de la Comunitat Valenciana», comenzaba el docente valenciano, Vicente Jover Robles, víctima de la depuración lingüística de la Generalitat valenciana del PSOE y Compromís, que tiene como ideólogo al consejero de Educación del «gobierno de progreso», Vicent Marzá.
«En Valencia -continúa este profesor- cuando se nos contrató, hace años, no se nos exigía el requisito lingüístico. Pero ahora las leyes han cambiado y los gobiernos progresistas plantean otros requisitos, como el Certificat de capacitació, para seguir realizando nuestra labor educativa», expone el docente y añade que «Somos más de 1.300 profesores de los que dependen muchas familias. Hemos sido válidos y necesarios para el trabajo educacional durante muchos años y lo hemos hecho con entrega y con pasión, sin tener en cuenta las condiciones adversas en que muchas veces nos hemos encontrado y que han influido en la conciliación familiar, personal y profesional».
«La mayoría de todos nosotros tenemos más de 50 años, un futuro incierto y, en este momento, una inestabilidad económica y emocional que nos afecta a nosotros y a nuestras familias, ya que será muy difícil encontrar otro trabajo», explica este docente en la misiva que fue publicada hace unos días por el diario Levante.
«Creo que, como dice el Estatuto de Autonomía de 1982, hay particularidades lingüísticas de las zonas castellano-parlantes que se deben tener en cuenta, porque son especificidades personales, sociales y profesionales, que ayudan a estudiar las situación de los trabajadores y a engrandecer a los pueblos. En mi caso personal, la labor educativa la realizo en zonas castellano-parlantes y mi residencia está en Requena», concluye.


