La Cuba de Castro prohíbe definitivamente varias actividades del sector privado

Noticias 02/08/2017

Cuba ha suspendido temporalmente más de 200 categorías profesionales en las que se podía desarrollar el trabajo autónomo y varias de forma definitiva.

Cuba, dirigida por el comunista Raúl Castro, ha paralizado temporalmente la entrega de licencias a restaurantes privados y casas de renta turísticas, entre otras actividades, con el fin de regular y controlar el trabajo por cuenta propia, un ámbito «clave» en el proceso de reformas económicas.

El paquete de medidas implica la simplificación de las más de 200 categorías profesionales en las que se podía desarrollar el trabajo autónomo para hacerlas más abarcadoras o la suspensión de licencias para restaurantes y alquileres turísticos para controlar «irregularidades».

También determina que «de manera definitiva, en lo adelante no se otorgarán autorizaciones en las actividades de ‘vendedor mayorista de productos agropecuarios’, ‘vendedor minorista de productos agropecuarios’, ‘carretillero o vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria’, ‘comprador vendedor de discos’ y ‘operador de equipos de recreación para los equipos rústicos’, recoge el Diario de las Américas.

Según los últimos datos, 567.982 personas (12% de la fuerza laboral del país) son «cuentapropistas» (trabajadores por cuenta propia) y de ellos el 32% son jóvenes y el 33% mujeres, publica el diario oficial Granma, portavoz del Partido Comunista de Cuba (PCC), único legal y centro de decisiones en la isla.

«Las decisiones no constituyen un retroceso en el desarrollo de la actividad; con ellas se pretende consolidar la organización y el control del trabajo por cuenta propia, de manera que éste continúe avanzando de manera ordenada y eficiente», afirmó al rotativo la viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, sobre estas medidas, publicadas en la Gaceta Oficial.

Ante el pleno de la Asamblea Nacional de Cuba, el 14 de julio, el presidente, Raúl Castro, adelantó que el Consejo de Ministros había adoptado medidas de «perfeccionamiento» del sector privado -que no se han conocido hasta ahora-, al tiempo que pidió a esos trabajadores que cumplan la ley y sus obligaciones tributarias.

Tributos

Sobre esa cuestión, la viceministra indicó que la suspensión temporal de licencias para restaurantes y alojamientos turísticos busca «corregir deficiencias», ya que se han observado casos en los que «se utilizan materias primas, materiales y equipos de procedencia ilícita, persiste el incumplimiento de obligaciones tributarias y se subdeclaran ingresos».

Para asegurarse de que los «cuentapropistas» cumplen con el fisco, se les exigirá gradualmente la apertura de cuentas bancarias, empezando por los propietarios de restaurantes, casas de renta y transportistas de pasajeros, entre las tres actividades con más ingresos.

Actividades en las que ‘por el momento’ no se entregarán nuevas autorizaciones

También se han congelado temporalmente las licencias para contratista privado, gestor de compraventa de viviendas, instructor deportivo, modista, organizador de servicios para fiestas de quinceañera y bodas, reparador de equipos eléctricos y electrónicos y profesores particulares.

Con la ampliación del trabajo autónomo en 2010 -una de las reformas clave de Raúl Castro para actualizar el socialismo y reducir las abultadas plantillas de sector estatal- se autorizaron más de 200 profesiones para desarrollar el «cuentapropismo».

Una de las críticas a esa reforma era la excesiva especificidad de los oficios permitidos -como vendedor de flores artificiales, pelador de frutas naturales o forrador de botones-, lo que restringía demasiado la actividad, además de que muchos de ellos habían quedado desfasados.

Ahora, bajo el paraguas de «belleza» se insertan lo que antes eran siete categorías profesionales diferentes: barbero, maquillador, masajista, manicura, peluquera, peluquero tradicional y peinadora de trenzas.

Antes se necesitaba una licencia específica para cada una de estas actividades, mientras que ahora requerirán una licencia general, lo que permite «agilizar y reducir trámites administrativos, disminuir la documentación y ampliar el perfil de las actividades con un servicio más integral», explicó Feitó.

En La Habana, se permitirá a los transportistas de pasajeros, conductores de los famosos «almendrones», que se inserten en cooperativas de taxis, reguladas por el Estado, para acceder a combustible más barato y poder obtener piezas de repuesto y herramientas con descuentos.

«El trabajo por cuenta propia ha logrado incrementar la oferta de bienes y servicios con niveles de calidad aceptables, así como aligerar la carga del Estado para permitirle concentrarse en actividades trascendentales para el desarrollo económico», asevera Granma.

Las profesiones cualificadas, ligadas a entidades estatales

Sin embargo, las nuevas medidas no contemplan la ampliación del trabajo autónomo a profesiones más cualificadas, como abogados, arquitectos o ingenieros, actividades que generan más valor añadido y que permitirían absorber un alto porcentaje de población activa con formación universitaria que ahora no encuentra salida laboral.

Esas actividades se desarrollan ligadas a entidades estatales, donde los salarios son muy bajos -el salario medio en Cuba es de 740 pesos cubanos (CUP), equivalentes a 29,6 dólares- por lo que muchos titulados optan por desempeñar trabajos no cualificados en el sector privado, donde ganan más dinero.

El sector privado -que también incluye las cooperativas- da empleo directa o indirectamente al 25 % de la fuerza laboral y ha favorecido la aparición de negocios antes poco habituales como gimnasios o salones de belleza.

El sector privado en Cuba, a cuyos trabajadores el Gobierno bautizó con el eufemismo de cuentapropistas, sufre restricciones internas que no le permite funcionar como empresas privadas. Las actividades económicas autorizadas están restringidas a estos pocos oficios citados que no demandan fuerza de trabajo calificada.

En la práctica, muchos de estos negocios han devenido en micro, pequeñas o medianas empresas privadas y por primera vez en 58 años de Revolución, la legislación cubana reconoce desde el pasado junio su existencia al otorgarles la debida personalidad jurídica.

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