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La desastrosa planificación convierte al Ejército español en una chatarrería

La desastrosa planificación del Ministerio de Defensa ha convertido al Ejército español en una auténtica chatarrería que ha dilapidado miles de millones de euros. Por poner algunos ejemplos, mantiene 12 Eurofighters almacenados en Albacete con la excusa de no aumentar el gasto y por tanto el déficit, o bien material sin usar por razón fiscal, por despiece, por falta de fondos o simplemente porque no hay dinero para combustible. Asimismo, otros materiales están a la espera de ser subastados, según denuncia en un análisis la web vice. Todo ello ha convertido al Ejército en una chatarrería repleta de material sin usar.

Pese a ello, las Fuerzas Armadas en España continúan gastando miles de millones de euros innecesariamente en material y armamento militar. Otros materiales se han comprado sin tener una planificación para su uso. Entre ellos la web destaca:

Gasto en almacén. Los 12 Eurofighters aparcados por cuestiones fiscales no es un caso aislado. Y es que, también se ha dejado sin usar material bélico desplegado en distintas misiones en el extranjero. Este material no pagaba impuestos al no desplegarse en España. Con la salida de España de Irak y Afganistán, este material ha quedado guardando polvo.

Asimismo, España compró 100 tanques Leopard a Alemania hace tres años. Ahora también están aparcados porque no había dinero para su mantenimiento y se barajó la idea de venderlos. En ese hangar también se guardaron otros carros de combate por falta de fondos para su uso y mantenimiento. Y es que, en 2012 se almacenaron y despiezaron 53 carros de combate Leopard al carecer de fondos para el combustible y su mantenimiento. Cada uno de los carros de combate costó a los contribuyentes entre 9 y 11 millones de euros. De esta forma, España almacena tanques por valor de 1.500 millones de euros.

Otro de los casos que denuncia la web es la compra de inhibidores para los carros blindados en Afganistán en el año 2010. Los inhibidores terminaron de nuevo almacenados, otros 6 millones de euros que guardan polvo.

También se guardan otros equipamientos, como gabardinas militares por valor de 5 millones de euros, y que el autor del informe asegura que jamás usó en sus 13 años de servicio.

La denuncia va aún más allá y asegura que los almacenes aún podrían guardar más material debido a la desastrosa planificación. Y es que, mientras los alemanes tiraron 70.000 fusiles HK defectuosos, los soldados españoles aún los usan en las Fuerzas Armadas. Uno de ellos, el modelo HK 36 es «inservible» por un defecto estructural de precisión cuando se recalienta -este arma llega a disparar 750 balas por minuto y ha presentado numerosos casos de su inutilidad, aunque los informes realizados muestran resultados opuestos-. El arma defectuosa pasó inadvertida en las numerosas revisiones realizadas por el Ejército. «Como no hay dinero para comprar nuevos fusiles, en lugar de almacenarlos los usan nuestros militares», denuncia.

El portaaviones Príncipe de Asturias, el buque insignia de la Armada Española, no encuentra comprador tras más de un año en subasta. Al inicio, se intentó colocar por 4,8 millones de euros y tras tres intentos cuesta ya 2,9 millones de euros, un 40% menos. Su construcción costó cerca de 450 millones de euros. Su puesta a punto costaría a los españoles cerca de 150 millones de euros, y no hay dinero tampoco para reflotarlo, ya que el coste de su mantenimiento alcanza los 30 millones de euros anuales. El Príncipe de Asturias era un barco joven, En comparación con otros buques de guerra, como el Clemenceau francés y el INS Viraat indio, que surcaron los mares durante 36 años.

Pese a ello, el Ejército español compró el buque de proyección estratégica, Juan Carlos I, por unos 360 millones de euros, un dinero que duplicaría el gasto de poner de nuevo en funcionamiento al Príncipe de Asturias.

Mientras tanto, los altos mandos se quejan de la reducción presupuestaria, pero el escritor recuerda el caso del submarino S-80, construido por Navantia. A día de hoy, el submarino continúa sin flotar. En 2011, Navantia fichó a uno de los altos cargos del Ejército, Sebastián Zaragoza, sin que ningún alto mando haya denunciado públicamente la puerta giratoria existente en el Ejército.

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