La estafa piramidal de la Seguridad Social, a punto de estallar

Noticias 21/10/2016

Se veía venir desde hace años, pero nadie ha hecho nada. Los nacimientos en España llevan cayendo desde el año 2008 y ya hay más defunciones que bebés vienen al mundo. Una de las primeras consecuencias de esto es que estallará el sistema Ponzi en el que se basa las pensiones españolas.

España es actualmente un país envejecido: cada vez hay menos bebés y cada vez mueren más personas en un contexto de crisis económica con un 20% de parados y con unos pensionistas que no dejen de crecer mes tras mese.

Según los últimos datos publicados por el INE, En 2015, las muertes superaron por primera vez a los nacimientos por primera vez desde 1941, que es cuando existen datos históricos anuales. Esto, simplemente, se concoe como crecimiento vegetativo negativo de consecuencias muy negativas para la economía.

El resulado es que la pirámide de las pensiones es cada vez más invertida, es decir, las pensiones actuales se pagan con el dinero que aportan los contribuyentes al sistema, el futuro de las mismas dependerá del relevo generacional, y éste pierde cada vez más fuerza,  coincidiendo con la grave crisis económica y los contratos laborales en precario. Y es que, mientras cae el número de nacimientos, también disminuye el número de fallecidos, por lo que la pirámide se ha dado la vuelta. Es cada vez más ancha por arriba y más estrecha en la base, que es la que la sostiene, un escenario típico de cualquier esquema Ponzi a punto de estallar, por que los que entrar en el juego del sistema no pueden pagar a los que salen.

En España, sin una política de ayuda a los nacimientos, sino todo lo contrario, peligra el sistema de pensiones porque los cotizantes no dan para pagar a los pensionistas

Sin relevo generacional no hay pensiones. Y es que, existe la creencia entre una parte de la sociedad que el dinero destinado por cada trabajador a las pensiones se guarda en una hucha y después se devuelve al mismo contribuyente. No obstante, la realidad es muy distinta, las pensiones se pagan con las aportaciones de los contribuyentes, por lo que si no hay suficiente población activa, no hay pensiones, y por tanto se produce la quiebra del sistema. Es exactamente lo mismo que ocurre con un sistema Ponzi, un macrofraude donde los nuevos jugadores pagan las rentabilidades prometidas a los antiguos. Sin nuevos actores, no hay rentabilidad, y por tanto sale a luz el fraude, como el que ocurrió a grandes fortunas en 2008 con Bernard Madoff.

Así, el esquema es piramidal: el retorno ofrecido -las pensiones- se pueden satisfacer siempre que la base de nuevos inversores crezca de manera suficiente como para hacer frente a la rentabilidad ofrecida a los inversores más antiguos. No obstante, sin nuevos inversores -nacimientos- o estos crecen a un ritmo insuficiente, el sistema colapsa al no poder hacer frente al pago del principal y de los intereses prometidos a los inversores.

Mientras la población crecía y la pirámide de población presentaba una base sensiblemente superior a las partes superiores de la misma, las pensiones no sólo estaban fuera de peligro, sino incluso podrían aumentar. Pero dos factores ponen en serio peligro el sistema: Por fortuna aumenta la esperanza de vida, con perspectiva de continuar subiendo, por lo que el tiempo durante el que se percibe la pensión es mayor. Pero las personas que nacen para incorporarse al mercado laboral disminuyen, por lo que el sistema está abocado sin remedio a la quiebra.

La hucha de las pensiones se acabará vaciando como ocurre con los ahorros de cualquier ciudadano que gasta más que intgresa. Incluir el déficit de la Seguridad Social, que a 31 de agosto era de 6.128,06 millones de euros, en los Presupuestos Generales del Estado no es una buena idea porque, una de dos, el déficit se dispararía o se compensaría con una subida de impuestos o con recortes en otras áreas del Estado.

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