La ex cúpula de Afinsa, condenada en sentencia firme, tiene 10 días para ingresar en prisión. Así lo ha firmado la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en un decreto de ejecutoria.
La ex cúpula fue condenada en 2016 a penas de prisión de hasta 12 años de cárcel por estafa agravada, insolvencia punible, falsedad contable, blanqueo y delito contra la Hacienda Pública. No obstante, el Tribunal Supremo estimó parcialmente los recursos de los condenados y redujo en parte las penas de forma significativa. Según el auto, al que ha tenido acceso Intereconomia.com, la ex cúpula tiene ahora un máximo de 10 días para cumplir la sentencia, por lo que la entrada en prisión de Juan Antonio Cano, Albertino Figueiredo, Carlos Figueiredo y Vicente Martín es inminente.
La Audiencia Nacional prepara las órdenes de busca y captura en caso de que no ingresen
La resolución de la Letrada de la Administración de Justicia del Servicio Común de Ejecutorias de la Audiencia Nacional da ese plazo para ingresar en prisión a Juan Antonio Cuevas (8 años y 7 meses de cárcel), Albertino de Figuiredo (8 años y 4 meses), Carlos Figueiredo Escobar (8 años y 6 meses), Vicente Martín Peña (8 años y 5 meses), Emilio Ballester López (8 años y 4 meses), José Joaquín Abajo Quintana (6 años y 3 meses), Esteban Pérez Herrero (4 años), Ramón Soler Antich (3 años y 1 día), Joan Domingo Brualla (2 años y 3 meses) y Jordi Domingo Brualla (2 años y 3 meses). «Les advierte de que en caso de no hacerlo se decretará su ingreso en prisión librándose las oportunas órdenes de busca y captura».
La primera condena de la Audiencia Nacional llegó 10 años después de saltar el caso
La condena, en julio de 2016, a los exdirectivos de Afinsa puso fin a un proceso que se prolongó durante una década, desde la intervención en mayo de 2006 de esta sociedad de inversión en bienes filatélicos, junto con Fórum Filatélico. El juicio a esta segunda organización se inició el pasado mes de septiembre y está previsto que se prolongue al menos hasta la primavera de 2018.
Según la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó a los directivos de Afinsa, los clientes seguían los consejos de los agentes comerciales de la compañía «hasta atraer y hacer caer a familiares, amigos, vecinos y conocidos en la red especulativa tejida por los administradores».
A cambio la sociedad se comprometía a recomprar los sellos, entregándoles el dinero invertido más una rentabilidad superior a la del mercado financiero, beneficio que provendría de la constante revalorización de la filatelia.
Según la sala, este negocio «era inviable» ya que «la inversión (de Afinsa) era mínima y generaba gastos que aumentaban el déficit patrimonial», como acreditó el agujero de casi 2.600 millones detectado hace más de diez años y que provocó la intervención.
