La futura Ley catalana de Referéndum de Autodeterminación, presentada por JxSí y CUP, prevé la independencia de Cataluña antes de 48 horas si ganase el «sí» en un eventual referéndum el 1 de octubre. En caso de ganar el «no» se convocarían elecciones autonómicas.
JxSí y la CUP establecen en la ley qué consecuencias tendría que ganase el «sí» y el «no» en el referéndum, lo que ha sido explicado este mediodía en el acto de presentación de la nueva ley realizado en el auditorio del Parlament, y no en el pleno, puesto que no será tramitada ni votada hasta finales de agosto.
Aún está por ver si la Generalitat podrá celebrar el referéndum, ya que ha sido declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional, al tiempo que tampoco hay urnas debido a que ninguna empresa se ha hecho cargo de las consecuencias legales que supondría apoyar la medida.
Una cita, prevista para el 1 de octubre, que los independentistas quieren fundamentar sobre una Ley de Referéndum de Autodeterminación, que establece en su articulado que el pueblo de Cataluña es un «sujeto político soberano» y, como tal, «ejerce el derecho a decidir libre y democráticamente su condición política».
La ley de la Generalitat trata de burlarse de la ley española al tratar a Cataluña como si fuera una colonia
El proyecto establece «un régimen jurídico excepcional» para celebrar el referéndum y se ampara en la legislación internacional, al tiempo que resalta que «prevalece jerárquicamente sobre todas aquellas normas que puedan entrar en conflicto«, para blindarse ante una posible suspensión del Tribunal Constitucional (TC).
También ampara «a todas aquellas autoridades, personas y empresas que participen directa o indirectamente» en la preparación y celebración del referéndum. El texto prevé la creación de la Sindicatura Electoral, como sustitutiva de la Junta Electoral, y un censo parecido pero no idéntico al utilizado habitualmente.
Si bien el documento fija qué pasaría en caso de que ganara el ‘sí’ (declaración de independencia) o el ‘no’ (elecciones autonómicas), no fija en cambio cuál debería ser la diferencia mínima del ‘sí’ respecto del ‘no’, ni establece un mínimo de participación para dar como válido un eventual referéndum.
Tras la presentación de este mediodía, los independentistas han organizado otro acto por la tarde en el Teatre Nacional de Catalunya, con la presencia del president Carles Puigdemont y el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras.
Con el título «Garantías para la democracia», el acto sirve para ofrecer nuevos detalles, como las urnas, que los independentistas quieren que sean de metacrilato, y que el Govern comprará de forma «solidaria» para «compartir la responsabilidad», según fuentes soberanistas.
En este contexto, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha advertido de que la futura Ley es «manifiestamente antidemocrática» y se ha mostrado convencido de que no entrará en vigor porque es contraria a la Constitución y al Estatuto de Cataluña.
Por su parte, el presidente del PPC, Xavier García Albiol, ha dicho que sería «deseable» que la Fiscalía actuara contra la futura Ley del Referéndum, a la que ha calificado de «golpe de Estado» que busca «la suspensión de la autonomía» de Cataluña.
En Madrid, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha asegurado que apoya al Gobierno en la defensa de la legalidad y de la Constitución frente al proceso independentista, pero ha pedido a Mariano Rajoy que dé un «paso» hacia una solución política, en cuyo caso también le apoyará.
Para el portavoz de Ciudadanos en el Parlament, Carlos Carrizosa, la futura ley arroja «más dudas» para los funcionarios puesto que «el Govern no pretende cumplir las leyes vigentes».
Por su parte, el portavoz parlamentario de CSQEP, Joan Coscubiela, ha advertido de que el texto «vulnera» el Estatut, «ignora» la legalidad internacional y «se confronta» a la española, y ha quitado hierro al hecho de que parte del grupo haya acudido al acto de presentación. Con el eco del cese de Baiget, el portavoz adjunto del PSC en el Parlament, Ferran Pedret, ha lamentado por su parte que «no se pueda expresar dudas» sobre el proceso soberanista. El hasta hoy conseller de Cultura, Santi Vila, ha asumido la cartera de Empresa de manos de Baiget y mañana pasará el relevo al nuevo titular de Cultura, Lluís Puig.
La destitución de Baiget ha sido criticada en Twitter por el ex consejero Francesc Homs, que ha opinado que si se le echa por «unas declaraciones más o menos afortunadas, hay quien sobra desde hace tiempo» en el Govern, un mensaje que podría ir dirigido a miembros de ERC.
«Además, políticamente decisiones así ni suman ni hacen grande el proyecto, sino todo lo contrario», ha subrayado Homs, que ha añadido una reflexión: «¿Cómo es que de momento somos los del PDeCAT a los que nos condenan los de Madrid y/o nos quieren fuera algunos de Cataluña? Hasta los huevos», ha dicho.
Después de la reunión de Govern, la portavoz, Neus Munté, ha afirmado que no «teme» que puedan haber nuevas dimisiones en un Govern que ve «unido y decidido en continuar trabajando para hacer efectivo el referéndum del 1 de octubre».
El cese ha ahondado el distanciamiento entre Carles Puigdemont y la dirección del PDeCAT, que acogió con «sorpresa, desconcierto y malestar» el relevo de Baiget, hombre cercano al expresidente catalán y líder de la formación, Artur Mas.
