Tras el parón de agosto, la guerra abierta entre el presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, y seis consejeros se recrudece. El principal motivo de la disputa es la defensa de Marín Quemada al director de Promoción de la Competencia, Antonio Maudes.
Los seis consejeros críticos -Eduardo García Matilla, Clotilde de la Higuera, Diego Rodríguez, Fernando Torremocha y Benigno Valdés, junto a la vicepresidenta del organismo, María Fernández- han dado físicamente la espalda a Maudes al no acudir a los consejos donde interviene, según afirman desde VoxPópuli. Estos desaires de los consejeros se vienen sucediendo desde el informe sobre la liberalización de sectores como el taxi, publicado en marzo de este año.
El informe se dio a conocer sin previo aviso al Consejo de la CNMC, un hecho considerado como una falta de respeto a la cúpula del organismo, así como una extralimitación de sus funciones. Los seis críticos con Maudes exigieron a Marín Quemada que su destitución se debatiera en el seno del consejo. No obstante, Marín Quemada anuló los cuatro plenos en los que se proponía abordar el asunto al considerar que era decisión única del presidente y no del consejo.
Así, los consejeros críticos no han acudido a escuchar a Maudes. Torremocha y Valdés se han ausentado premeditadamente de varios plenos del organismo, según el citado medio, plenos en los que se había programado comparencias de Maudes. Ahora se suma García Matilla. Pese a la ausencia de los consejeros, la CNMC continúa sus plenos ya que asisten el mínimo requerido, seis miembros.
La guerra entre consejeros y presidente puede llegar a la Abogacía del Estado. Y es que, la competencia para destituir a Maudes es exclusiva de Marín Quemada y no del consejo, que no puede proponer en ningún caso el nombramiento del director. En este caso, fuentes internas consultadas por Cinco Días aseguraron que los seis críticos elevarían el caso a la Abogacía del Estado por «la total falta de independencia interna» de las Direcciones de Instrucción por la fiscalización a la que las somete Maudes.
Duras críticas en los votos particulares a los informes de la CNMC
Los consejeros García Matilla y Torremocha se adhieren casi sistemáticamente a los votos particulares contra informes del mercado mayorista de carburantes realizado por la CNMC. Ambos se han sumado a sendos escritos de la vicepresidenta del organismo y del consejero Diego Rodríguez Rodríguez.
La vicepresidenta señalaba en su voto particular que «el diagnóstico del sector que ofrece el estudio, como las conclusiones y recomendaciones que contiene no están razonablemente bien fundadas, desde el punto de vista de su necesidad, proporcionalidad y razonabilidad».
En el de Rodríguez Rodríguez se aseguraba: «La falta de análisis cuantitativo (ni siquiera una mera aproximación) a los componentes del margen bruto hace que sea muy difícil valorar la relevancia práctica de lo que constituye el principal hilo conductor del estudio«. Asimismo, señalaba que el estudio «no ha alcanzado aún el estándar de calidad deseable».
El informe acusaba a las petroleras y gasolineras de incluso pactar precios y acabó con multazo a Repsol, Cepsa, Disa, Galp y Meroil de 32,4 millones. La sanción mostró diferencias a la hora del voto, ya que se ganó por 3 a 2.
Consejeros «capaces y del máximo nivel»
Las hostilidades se dejaron ver en público en octubre de 2015, cuando Marín de Quemada exigió a los organismos competentes el nombramiento de consejeros «capaces y del máximo nivel» para la CNMC.
Los consejeros afectados eran en concreto Eduardo García Matilla, Diego Rodríguez y María Ortiz. Tanto García Matilla como Rodríguez Rodríguez pertenecen a la Sala de Regulación, presidida por la vicepresidenta, María Fernández Pérez.
