El Comité Federal del PSOE está bloqueado por el enfrentamiento entre la Ejecutiva de Pedro Sánchez, autodenominada en funciones, y el resto de críticos. Tras cinco horas y media atascada, Sánchez ha pedido tomar la palabra para proponer el reingreso de los 17 dimitidos del pasado miércoles y dar por terminado el Comité Federal de este sábado.
De esta forma, se pospondría una semana más la guerra interna por el control del PSOE. Sánchez ha hecho esta propuesta ante el bloqueo del Comité Federal que está convocado este sábdo en Ferraz y que después de cinco horas, no ha alcanzado ningún acuerdo en medio de una fuerte división entre los dos bloques.
No obstante, los críticos a Sánchez han rechazado su oferta de que los miembros que dimitieron el pasado miércoles regresen a la Ejecutiva Federal y se vuelva a convocar un nuevo Comité Federal, han informado a EFE fuentes del sector crítico. Los detractores argumentan su negativa en que «no puede readmitir quien ya no es secretario general«, al recordar que la dimisión de los miembros de la Ejecutiva dejó a ésta disuelta.
La intervención de Sánchez, que habría quitado el micrófono a Rodolfo Ares, ha provocado las iras entre los críticos, que no reconocen a Sánchez como secretario general. Para tratar de calmar los ánimos, ha tomado la palabra Susana Díaz, líder del bando que quiere quitar a Sánchez y convocar elecciones internas. En su interpelación, Díaz a pedido la creación de una gestora y que sean los 250 miembros del Comité quienes elijan a sus miembros, al tiempo que Sánchez se ha negado a convocar al Comité de Garantías, donde tres de sus cinco miembros son afines a Díaz.
En caso de convocarse el Comité de Garantías, Sánchez tendría que abandonar definitivamente la Secretaría General del PSOE y se encargaría una gestora del partido hasta la celebración de unas primarias.
El Comité Federal del PSOE ha alcanzado un punto muerto debido al enfrentamiento entre la Ejecutiva de Pedro Sánchez y el sector crítico liderado por los andaluces sobre los propios estatutos del partido. El Comité aún no se ha podido constituir cinco horas después del tiempo previsto tras sufrir un receso indefinido poco después de que los altos cargos socialistas entraran en la sede de Ferraz. Asimismo, Sánchez intenta tomar la palabra, pese a que, según los críticos no es el secretario general.
Para que pueda arrancar la discusión, existen dos grandes escollos, entre ellos, cuál será el orden del día de la reunión y si los miembros de la Ejecutiva leal a Sánchez pueden votar, toda vez que los críticos sostienen que está disuelta y, por tanto, carecen de puesto en el Comité Federal.
El debate versa única y exclusivamente por el control del PSOE. Pedro Sánchez quiere mantenerlo a toda costa, mientras los críticos quieren quitarle del cargo. La tensión entre partidarios de Sánchez y de los críticos en el exterior ha ido en aumento a las puertas de Ferraz.
Poco antes de las 13:00 horas, se ha anunciado la constitución de la Mesa del Comité Federal, presidida por la dirigente andaluza, Verónica Pérez, quien hasta ahora ha encabezado siempre las reuniones del órgano y que el pasado jueves se declaró «la única autoridad» del partido al considerar cesado a Sánchez.
Los otros dos vocales, afines al secretario general depuesto tras la disolución de la Ejecutiva del PSOE, son Rodolfo Ares y Núria Marín, del sector del PSC. Para llegar a la constitución de la Mesa, han sido precisas casi cuatro horas de discusión entre los dos bloques en los despachos de Ferraz.
Antes de este acuerdo, los 253 delegados del Comité Federal habían tomado asiento, con Sánchez y los 17 miembros de su Ejecutiva autodeclarada en funciones situados en la zona principal del escenario.
Al poco, se ha anunciado una primera interrupción que se ha prolongado durante una hora y media, hasta que han vuelto a ocupar sus sillas una vez acordada la Mesa, que es la que dirige el debate. El nuevo receso es indefinido, por lo que la discusión se antoja enrevesada.


