Más de 4.550 empresas han salido de Cataluña desde la celebración del referéndum ilegal del 1-O. Entre enero y marzo de este año, con el 155 en vigor, se han mudado 1.350 sociedades, mientras solo se registran 96 en la Comunidad Autónoma. Madrid ganó 770 empresas en el primer trimestre.
La fuga registrada en Cataluña sumaba un total de 3.208 empresas entre octubre y diciembre, y suman otras 1.350 sociedades en los primeros tres meses del año. El balance es demoledor, ya que el 155 de la Constitución si bien ha frenado el ritmo de mudanzas, no ha conseguido atajar el problema, más cuando los independentistas, ahora liderados por Quim Torra, se han propuesto continuar con su desafío, mientras que el Gobierno de Mariano Rajoy tendrá que desactivar el 155, generando incertidumbre entre los empresarios, que hablan ya de una segunda oleada una vez Torra comience a controlar la Administración autonómica.
Los datos del Colegio de Registradores en el último semestre muestran que la tendencia solo ha frenado el ritmo, sin que se revierta la situación, dramática para las arcas catalanas, ya que la recaudación impositiva mermará. Madrid ha acaparado la mayor parte de la fuga de empresas, aunque también una buena parte han ido a Baleares, Aragón y Valencia, por su proximidad a Cataluña.
Ni las elecciones del 21 de diciembre impidió que continuara este reguero empresarial. La huida, no obstante, no ha registrado ritmos más elevados que en octubre. Algunas fuentes consultadas por Intereconomia.com señalan que el ritmo se ha bajado porque todas aquellas que tenían o tienen pensado irse ya lo habrían decidido, mientras que el resto de empresarios dubitativos están ahora a la espera de ver qué camino adopta Torra.
Tras la gran mayoría de cotizadas que salieron en octubre de Cataluña, y antes de aplicarse el 155, otras empresas importantes también han hecho las maletas, como filiales de CaixaBank y Sabadell, Mitsubishi, Panasonic, el dueño de La Tagliatella o Goldcar, entre centenares de ellas.
Los empresarios advierten de una segunda oleada
El silencio sepulcral de Torra y de los independentistas sobre este grave problema hace presagiar que no habrá un cambio de actitud para volver a atraerlos. De hecho, los mensajes de los separatistas insisten en llegar al llamado «proceso constituyente» y proclamar la República Catalana.
En su presentación y programa de los separatistas no hay ni una sola medida para revertir la situación, ni una mención desde el atril del Parlamento autonómico, ni un paso atrás de cara a conseguir sus objetivos, incluso volviendo a saltarse las normas del propio hemiciclo autonómico o la Constitución.
Ante esta situación, los empresarios catalanes lo tienen claro y no dudan en dar por hecho una segunda oleada de fugas empresariales. Según Empresaris de Catalunya, que agrupa a empresarios de distinta tendencia ideológica y presidido por Josep Bou, el principal temor es que prosigan las mudanzas.
En la misma línea ya se han pronunciado La Caixa y Sabadell, que aseguraron que el discurso de Torra ratifica aún más mantener sus sedes fuera de Cataluña, ya que no se da el escenario idóneo para volver.
Torra, ahora convertido en presidente autonómico, ha preferido guardar silencio sobre la mayor fuga empresarial de un territorio occidental tras la de Quebec en Canadá.
De hecho, su silencio no solo ha incomodado, sino que los empresarios muestran su preocupación ante los malos datos macroeconómicos que registra Cataluña, como que ha dejado de ser el motor de España, y el tejido industrial atraviesa un complicado momento.
