El Gobierno de Pedro Sánchez se ha propuesto subir y modificar el Impuesto de Sociedades. Se trata de una modificación estructural en un tributo que ha sido modificado hasta en 200 ocasiones durante la última década. Estas reformas crean inseguridad jurídica y desincentiva la inversión nacional y extranjera.
Así lo ha puesto de manifiesto el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, tras presentar el estudio sobre las importantes y estructurales modificaciones que ha sufrido este impuesto.
Según el Registro de Economistas Asesores Fiscales, REAF, el estancamiento en la recaudación de este impuesto, el único entre los tres grandes (IVA e IRPF) que no se ha incrementado pese al crecimiento de la economía, se «debe a las pérdidas acumuladas por las empresas y a que buena parte del incremento de sus beneficios proceden del extranjero».
La recaudación del impuesto de Sociedades se ha desplomado un 48,37% en la última década, desde los 44.823 a los 23.143 millones de euros. En cambio, el IRPF ha incrementado los ingresos del Estado en un 6,09%, con una tasa de paro del 16%, el doble que hace una década, hasta alcanzar un récord histórico, de 77.038 millones de euros. El IVA, por su parte, ha elevado la recaudación también a máximos históricos, con un incremento del 13,96% en la última década, hasta los 63.647 millones en 2017 frente a los 19.787 millones del pasado 2007.

«Ante la encrucijada en la que se encuentra el impuesto en los países occidentales, por la deslocalización de los beneficios empresariales, los fiscalistas del REAF ven preferible aplicar soluciones concertadas internacionalmente en lugar de implantar gravámenes sectoriales», una declaración con la que se opone al impuesto sobre la banca.
Según la REAF, el trabajo Declaración de Sociedades 2017 y novedades 2018 con el que pretenden llamar la atención sobre los aspectos más relevantes de esta campaña, a la vez que les sirve de palanca para debatir sobre la encrucijada en la que se encuentra el impuesto en la actualidad y sobre las posibles soluciones a la misma.
Si bien se han incrementado los beneficios de las empresas en la salida de la crisis, la recaudación no muestra esta mejora debido a que gran parte del beneficio procede del exterior. La solución al problema de esta recaudación no pasa por subir el tipo o eliminar exenciones y bonificaciones, sino un acuerdo internacional
Con los datos de recaudación de 2007 a 2017, los economistas asesores fiscales consideran que, aunque se han incrementado los beneficios de las empresas en la salida de la crisis, a la recaudación por Sociedades le cuesta remontar, pese a haberse tomado medidas excepcionales como las restricciones a la compensación de pérdidas, la limitación de las deducciones por doble imposición, la imposibilidad de deducir deterioros –incluso con obligación de revertir los deducidos con anterioridad– o el fuerte incremento de los pagos fraccionados.
Atribuyen este hecho a las pérdidas acumuladas por las empresas durante la crisis –que ahora están compensando–, y a la internacionalización de las grandes empresas, lo que produce que una parte muy importante de sus beneficios tengan origen en el extranjero –tributando por tanto allí–.
Aun así, el REAF estima que el porcentaje de recaudación sobre el PIB en España, cercano al 2,5%, está en línea con los países de nuestro entorno.
Las 200 modificaciones es contraproducente para la toma de decisiones de inversión por la inseguridad jurídica que genera
El Servicio de Estudios del REAF ha contabilizado 200 impactos fiscales en el Impuesto sobre Sociedades en la última década, habiendo sido modificado, al menos, por 12 textos legales de importancia –incluyendo una reforma integral–, con cambios en aspectos tan importantes como la forma de corregir la doble imposición, la deducción de deterioros y la de las pérdidas en la transmisión de carteras; la introducción de limitaciones a la deducción de gastos financieros, bases negativas y deducciones, o el aumento por sorpresa del importe de los pagos fraccionados. Todo esto, según los economistas, puede ser contraproducente para la toma de decisiones de inversión por la inseguridad jurídica que genera.
Las empresas no pueden deducirse pérdidas por la transmisión de participaciones significativas
Respecto a las novedades normativas que afectan a la Declaración de Sociedades 2017, desde el REAF destacan las siguientes: la imposibilidad de deducir las pérdidas habidas en transmisión de participaciones significativas y, en determinados casos, la minoración de las mismas, si se trata de pequeñas participaciones. En sentido positivo, mencionaron que la deducción prevista para las producciones cinematográficas se ha mejorado en algunos porcentajes y límites.
En cuanto a los principales aspectos a tener en cuenta cuando las empresas y asesores se enfrentan a esta declaración, alertan, entre otros, de los diferentes criterios administrativos sobre la deducibilidad de los intereses de demora, de la necesidad de prestar atención a la normativa mercantil cuando se trata la deducibilidad de las retribuciones de los consejeros con funciones ejecutivas, y de que los Tribunales Económico-Administrativos consideran que la compensación o no de bases imponibles negativas es una opción irrevocable cuando ha transcurrido el plazo voluntario para declarar.
Asimismo, desde el REAF llaman especialmente la atención especial sobre uno de los pocos incentivos que no han sido podados, la reserva de capitalización.
En el acto, ha participado también el ex inspector de Hacienda Eduardo Sanz Gadea, quien ha realizado una reflexión acerca del Impuesto sobre Sociedades en el contexto de una economía globalizada. En este sentido, ha expresado que este impuesto se encuentra en una encrucijada desde el momento en que los Estados no están preparados para gravar los beneficios que no se generan a través de una sede física, cuando en nuestros días cada vez se aporta más valor a la cadena productiva desde sedes virtuales.